LA OFENSIVA TERRORISTA

Los terroristas recogieron durante los fines de semana datos sobre cargos públicos y ediles de Salamanca

Los terroristas del comando Madrid aprovechaban sus estancias de fin de semana en Salamanca, camuflados entre miles de estudiantes, para recoger información sobre cargos públicos y concejales de Salamanca con vistas a convertirlos en potenciales objetivos, según confirmaron ayer fuentes policiales. Sin embargo, las personas sobre cuyos hábitos ya habían recogido datos no iban a convertirse en objetivos inmediatos.

El piso de tres dormitorios en el que residían en Salamanca, el 2ºD del número 9 de la plaza de Castrotorafe, en el barrio de Capuchinos, había sido alquilado hace un año por Juan Luis Rubenach, uno de los tres etarras huidos de la operación policial desencadenada tras la detención de Aitor García Aliaga y Ana Belén Egüés. Los tres pasaron por esa casa, situada estratégicamente a las afueras de la ciudad -con salidas rápidas hacia las carreteras a Portugal, Valladolid y Zamora-, que es propiedad de una mujer de 35 años residente en el municipio salmantino de Lumbrales.

La mayoría de los vecinos apenas coincidió con ellos pero los recuerdan como unos jóvenes 'discretos y de buenas maneras'. Así los ha definido la cobradora de los recibos de la parroquia de Lourdes, quien la semana pasada llamó al 2° D para pasar al cobro la cuota. Cuando le abrieron, le respondieron que el piso era alquilado y que, por ese motivo, no abonaban el recibo. A esa corrección se ha referido también la vecina del piso superior al ocupado por los etarras, a quien hace unos días se le cayó una toalla sobre el tendedero de los terroristas. Cuando su hija regresó de pedírsela, comentó que eran 'muy majos'. Fuentes policiales han agregado que, al menos en una ocasión, Rubenach cocinó un bacalao para un vecino, quien, al ser interrogado, comentó que el etarra era 'un excelente cocinero'.

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