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Tribuna:EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DEL PHN

El CAC y el trasvase del Ebro

Un estudio del CAC sobre las informaciones referentes al trasvase del Ebro emitido por las cadenas catalanas ha generado una viva polémica

El pasado 10 de octubre, EL PAÍS publicó un resumen de las conclusiones del estudio realizado por el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) de la información sobre el Plan Hidrológico Nacional ofrecida por las televisiones de ámbito catalán durante los meses de marzo y abril, y destacaba que había sido mayoritariamente crítica con el PHN. Las conclusiones del estudio me hicieron dudar de su imparcialidad y me incitaron a revisarlo (puede consultarse en su página web, www.gencat.es/cac), y he deducido que es poco claro, parcial, partidista y científicamente cuestionable.

El consejero del CAC Joan Manuel Tresserras ha contestado a mis críticas con dos argumentos. Primero, ha juzgado 'inadmisible' que puedan considerarse tendenciosas las conclusiones a que llega el estudio. Lo inadmisible es tal argumento, ya que el CAC, organismo público creado por el Parlament de Catalunya para velar por el respeto de los derechos y las libertades, el pluralismo político, religioso, social, lingüístico y cultural en el sistema audiovisual en Cataluña, y por la neutralidad y honestidad informativa, con autoridad para regular los servicios de comunicación audiovisual, ha de rendir cuentas para que los ciudadanos podamos evaluar su gestión. Y como organismo que realiza estudios para garantizar estos fines, ha de facilitarlos a la opinión de modo que puedan ser comprendidos y cuestionados, y ha de atender a las reclamaciones.

El estudio infravalora la participación ciudadana en beneficio de los actores políticos

El CAC ha proporcionado su estudio a la Plataforma en Defensa del Ebro, que lo solicitó, a las televisiones, al Parlament, al Govern de la Generalitat y a los medios de comunicación que han publicado las conclusiones. También lo ha colgado en su web. Es el momento de leerlo, debatir los resultados y la metodología en que se basa y adoptar medidas. El objetivo de estos estudios no termina con su publicación, sino que han de servir para mejorar la información y profundizar en la democracia. Sería absurdo que una vez realizados no los mirase nadie.

El segundo argumento del consejero del CAC es que se ha utilizado 'una metodología homologada por la European Platform of Regulatory Authorities , así como por el Parlament', argumento de autoridad también inadmisible porque la ciencia avanza a base de buscar explicaciones cuya validez es puesta a prueba por otros investigadores. Esto es lo que he hecho.

Aunque no es fácil evaluar este estudio, ya que las conclusiones no hacen referencia explícita a los 67 cuadros que incluye, llenos de cifras en horas, minutos y segundos, pormenorizadas por actores, ni a los datos que sólo se explotan parcialmente y de los que no se extraen porcentajes, salvo ocasionalmente. Además, las categorías no se ajustan a la realidad y los procedimientos de cuantificación son arbitrarios: primero dice que se han analizado 3 horas y 14 minutos, y sin embargo el 'tiempo de noticia' asciende a 15 horas y 31 minutos, mientras que el 'tiempo de palabra' se reduce a 1 hora y 1 minuto, cifras que delatan criterios arbitrarios para registrar los datos.

Una investigación realizada por un organismo con el potencial del CAC no puede publicar listas de cifras que incitan a delegar la lectura e interpretación en los expertos, menos aún si esta parcialidad conduce a conclusiones partidistas.

Es cierto que los actores políticos merecen más atención que los 'no políticos' y que la cadena que ofrece una proporción más equilibrada es Tele 5 (conclusión 2); pero también que TV-3 es la más desequilibrada, ya que concedió a los políticos cinco veces más tiempo de noticia y cuatro veces más tiempo de palabra que a los 'no políticos', y que en esta cadena el actor con más tiempo de noticia es CiU y los 10 actores con más tiempo de noticia o que aparecen como protagonistas primarios son todos favorables al PHN, excepto la Plataforma en Defensa del Ebro, en 5º lugar, mientras que en las otras cadenas aparecen otros protagonistas primarios que se hacen eco de más voces contrarias al PHN (conclusiones 6ª a 8ª).

Es cierto que entre los actores 'no políticos' el mayor tiempo de noticia corresponde a las plataformas en defensa del Ebro (conclusión 3ª); pero también que TV-3 sólo le concedió un 9 %, mientras que TVE dedicó un 44 % y Tele 5 un 47 %. Que TVE-1 es la cadena que dio más tiempo de noticia y de palabra a 'ciudadanos' y 'manifestantes', reducidos en el estudio del CAC a 'otros'; que TV-3 les dio menos tiempo de noticia, y Antena 3 no les dio la palabra. Y que los ciudadanos de las tierras del Ebro sólo pudieron hablar en las televisiones dos minutos y T-V3 sólo les dio 53 segundos, frente a 26 minutos, 17 segundos a los actores políticos, la mayoría favorables al PHN.

Pero esta infravaloración de la participación ciudadana no parece interesar al CAC, obsesionado por la distribución de cuota de pantalla entre los actores políticos. Ignora, así, que la escasa visibilidad de la sociedad civil en los medios de comunicación constriñe las posibilidades de participar en la vida democrática. Y que esta posición secundaria y pasiva ha sido radicalmente contestada por el movimiento popular en defensa del Ebro.

Pero la conclusión más cuestionable es la primera, que afirma que hubo 'un predominio general hacia posiciones desfavorables al PHN'; no se basa en los primeros cuadros, sino en los numerados del 33 al 47. Y estos cuadros resultan sospechosos, ya que se diferencian del resto porque en ellos sí se hacen agrupaciones y se examina el contenido de los mensajes; aunque no se tiene en cuenta la realidad para agrupar a los actores que apoyaron la aprobación del PHN (PP y CiU) y los que se manifestaron en contra, sino que se clasifican sus posiciones en 'desfavorables' (en todas las cadenas un 43,7 % del tiempo de noticia), 'favorables' (32 %), 'neutras' (4,2 %) y 'sin definir' (20,1 %). Y las posiciones 'desfavorables' son superiores a las 'favorables', porque el tiempo correspondiente a Jordi Pujol, Artur Mas, Felip Puig, Xavier Trias, Francesc Sancho, la Generalitat de Catalunya como institución, el Govern y Alberto Fernández Díaz está distribuido en posiciones 'a favor', 'en contra', 'neutra' y 'sin definir'. Sorprende que hayan deducido tales posturas con sólo ver su imagen, pues el dato aparece registrado como 'tiempo de noticia'.

En fin, la cantidad de tiempo no puede ser el parámetro de valoración, ya que igual puede estar al servicio de un tratamiento negativo como positivo.

Amparo Moreno es catedrática de Periodismo de la UAB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de octubre de 2001