Un caza francés intercepta un vuelo comercial Málaga-Londres

Un avión de combate aterrorizó el lunes durante diez minutos a los 126 pasajeros de un Boeing 737-300 británico que sobrevolaba Francia, procedente de Málaga y con destino a uno de los aeropuertos de Londres. Parte del pasaje creyó que el avión comercial iba a ser derribado o que había sido secuestrado al observar la rápida aproximación del caza por la izquierda del aparato.

Según el Ejército del Aire, que confirmó ayer el incidente, un Mirage F-1 salió al encuentro del aparato comercial porque éste penetró en el espacio aéreo francés sin identificarse por radio a los controladores civiles. El caza se aproximó al avión comercial batiendo las alas, lo cual implica la orden al piloto para que tome inmediatamente contacto.

Una vez establecido ese contacto, el caza siguió al aparato civil durante unos minutos. El piloto del Boeing pudo informar de que se trataba de una misión de rutina y la tranquilidad se restableció a bordo, al observar la retirada del caza. La compañía aérea Go, que operaba el vuelo, niega un fallo de las comunicaciones del aparato y lo atribuye a alguna dificultad procedente del control aéreo español o francés.

Diez aviones de combate se encuentran preparados permanentemente para intervenir en el Hexágono, un espacio sobre el que se desarrollan a diario unos 10.000 movimientos aéreos. La vigilancia se ha acrecentado en torno a las instalaciones nucleares, sobre todo la de La Hague, en el noroeste de Francia, relativamente próxima a la ruta por la que navegaba el Boeing. Según un estudio difundido en París, la caída de un avión sobre La Hague provocaría hasta 67 veces más radiactividad de la que se registró en Chernobil. La seguridad de ese lugar ha sido reforzada con la instalación de baterías de misiles tierra-aire y la ampliación del área prohibida al vuelo.

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