'La música', obra teatral de Marguerite Duras, explora el mundo de la pareja
El montaje, en la sala Ensayo 100, se incluye en el Festival de Otoño
Fue el primer estreno teatral del Festival de Otoño, tras el recital del lunes pasado de Ute Lemper. Forma parte de esa programación a favor de la tolerancia que se han autoimpuesto los organizadores de la muestra. Se trata de La música, de Marguerite Duras, estrenada el miércoles pasado en la sala Ensayo 100, cuya versión, del también director Jorge Eines, está salpicada de otros textos de esta autora.
Eines es catedrático de interpretación en la Escuela de Arte Dramático, autor de diversos libros sobre técnica escénica y director de la escuela de actores de Ensayo 100. Una sala que dirige desde hace 12 años y en la que ha apostado por un teatro de la palabra no siempre fácil, de ahí que, respecto a La música, afirme seguir en su línea de un teatro comprometido con el teatro: 'Cuando hago estas cosas sé que me someto a la censura de la rentabilidad, me atacan por todos lados con la rentabilidad, es la nueva censura que tenemos las gentes del teatro'.
El montaje cuenta con la participación de los actores Natalia Millán y Jesús Noguero, que abordan los papeles de una pareja que se supone se ha divorciado el día anterior, una pareja en la que aún queda, además de otros muchos lazos, el de la tolerancia.
Nadie como Marguerite Duras se ha adentrado de manera tan profunda y constante, a lo largo de su trayectoria vital y literaria, en el mundo de la pareja, y lo ha abordado desde cualquier ángulo posible.
La música es un texto teatral que la escritora estrenó en 1966. Tres años más tarde la obra fue llevada al cine y Duras firmaba la dirección junto con Paul Seban. Pero 20 años después, la autora revisó el texto y lo llamó La música de Deuxième, título con el que se estrena en 1985 en teatro, con interpretación de Miou Miou y Sammy Frei. 'Es esta segunda versión de la que he partido', comenta Jorge Eines, 'aunque he proyectado sobre ella cosas de la primera obra y de otras como El amor, Hiroshima mon amour y Destruir dice'.
Eines dice tener motivos escénicos para incorporar textos de la autora ajenos a esta pieza: 'Es como si para hacer este trabajo hubiera partido de la decisión de rescatar la palabra, que es lo que permanece, pero también de rescatar la acción, que es lo que da vida la escena. Para hacer eso me era difícil manejar sólo el material que tenía de Duras y recogí flecos para ir integrándolos; es como una sobreimpresión'.


























































