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Mísia desnuda el fado con 'Ritual', grabado con un viejo micrófono

El disco incluye temas de Carlos Gonçalves

Fue al salir de una casa de fados lisboeta cuando Mísia decidió aparcar el disco en el que había estado trabajando. A partir de ahí, la cantante portuguesa centró todos sus esfuerzos en la grabación de Ritual, un álbum lo más cercano posible a lo que se escucha en esos locales que ella frecuenta con asiduidad. Para esa vuelta a las raíces, Mísia necesitaba desnudar el fado de artificios potenciando la voz: 'Me apoyé en textos escritos por letristas clásicos, alguno incluso de hace 100 años, y busqué un mocrófono de válvulas'.

Mísia presenta Ritual mañana en el teatro Arriaga de Bilbao, el 14 en L'Auditori de Barcelona y un día después en el Palacio de Congresos de Madrid. La primera parte del concierto, con su banda de siempre, estará dedicada a recrear sus discos anteriores, habrá un intermedio instrumental y un final dedicado exclusivamente a Ritual en el que participará Carlos Gonçalves, letrista de dos temas inéditos en este disco y compositor habitual y acompañante de la mítica fadista Amalia Rodrigues.

'Una buena parte del disco es una referencia a Amalia -el álbum incluye una versión de Lágrima-, no podía ser de otra manera. Sin embargo, Ritual no es sólo un homenaje a la autora de Lágrima. 'Es un camino en el que paso por otros nombres importantes en el fado como Ary dos Santos', aclara. Sobre su colaboración con Gonçalves, cuenta que esperó a que Amalia no estuviera por 'respeto al territorio en el que ella se movía'.

Los 13 cortes de Ritual se grabaron de un tirón en un estudio de París, donde Mísia encontró un viejo micrófono de lámparas. 'Es lo que yo denomino fado en vena', cuenta la fadista. 'Durante cinco días, nos juntamos todo el equipo en la misma pista de grabación y si nos equivocábamos repetíamos todo desde el principio'.

Mísia nació en Oporto y es de origen español. Fue al cambiar de residencia y dejar Portugal cuando se dejó ganar por la saudade y empezó a cantar fados. Su madre, bailarina clásica, no quiso que se dedicara al espectáculo, pero su abuela, que procedía del music hall, le animó a continuar la saga familiar. Esta personalísima cantante ha llevado hasta sus fados las palabras de Pessoa, Saramago, Lobo Antunes o Agustina Bessa-Luís.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 2001