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Entrevista:ANTXÓN URROSOLO | PRESENTADOR DE 'MOROS Y CRISTIANOS'

'Ojalá hubiese un gran debate serio como 'La clave'

La polémica le sigue como una sombra indeseable. 'Ni la pretendo, ni la quiero', afirma categórico Antxón Urrosolo. En 1995, el actor Juan Echanove, al que había invitado a Nadie es perfecto, en TVE, le acusó de favorecer la intolerancia. Jesús Gil se había dedicado a arremeter contra el comunismo. En esa misma edición, el periodista guipuzcoano había recuperado un vídeo de 1984 en el que un ciudadano pedía que desaparecieran de las televisiones el catalán, el vasco y el gallego. 'Ese escándalo', opina ahora, 'fue como el desnudo de Marisol al lado de todo lo que está cayendo'. Urrosolo se estrena hoy en Tele 5 (21.30) como presentador de Moros y cristianos, con el tema de la corrupción.

Pregunta. ¿Por qué se han decantado por usted?

Respuesta. Buscaban un presentador más ligado al perfil de periodista y no al de showman. En cualquier momento puede ocurrir algún hecho importante y debemos estar preparados para levantar un programa y hacer algo diferente al hilo de la actualidad.

P. ¿Cuál va a ser su aportación a Moros y cristianos?

R. Mi cometido, como diría Julio Anguita, es defender un 'programa, programa, programa'. Aquí, los importantes son los invitados. Mi labor es ser un correcto director de esa orquesta. Estaría contento con que se hablara muy poco o nada de mí y bastante o mucho del programa.

P. ¿Habrá polemistas fijos?

R. La idea es variar en función de los contenidos. Mantener a los mismos sería no tener el formato al día. Una de las novedades es la fila cero, donde se van a sentar estos sujetos anónimos, entre comillas, pero que tienen detrás una historia.

P. En Moros y cristianos domina el espectáculo, ¿qué ha sido de los debates serios y rigurosos?

R. Los programas de debate y espectáculo son un clásico en la televisión. No digo que no tenga que haber rigor puro y duro. Ojalá hubiese un gran debate serio como La clave. Aunque soy espectador de Redes, hay momentos en que disfruto mucho con Crónicas marcianas. Nosotros no estamos engañando a nadie. En cualquier caso, tiene que haber respeto al espectador. En televisión, como en el humor, hay que aplicar la máxima de que a quien nos dirigimos es más inteligente que nosotros. El espectador no es un niño tonto y desvalido.

P. Usted ha escrito que 'todo pueblo que se precie tenía su tonto hasta que se lo robó la tele', y se convirtió en objeto de burla.

R. No digo que no tenga que estar en televisión. Ese personaje tiene una pureza límite. Lo que no me gusta es el maltrato de esos seres singulares e inocentes, el efecto de humillación. Hay que reírse con ellos y no de ellos. El humor es lo contrario del sadismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001