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Reportaje:

El peligro de los francotiradores

El PSOE cierra filas en torno a Monteseirín, ante las dudas suscitadas sobre su candidatura

Los principales dirigentes del PSOE quieren cortar de raíz cualquier especulación que contribuya a debilitar al alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, con vistas a una próxima cita en las urnas. Desde todos los ámbitos del PSOE se niega con vehemencia que haya 'referentes significativos' interesados en desestabilizarlo o que alguien 'por encima' de Monteseirín esté en una operación de ese tipo, pero lo cierto es que por debajo de esa línea hay francotiradores que apuntan a dar. Para colmo, dos inoportunos entrecomillados, nada menos que del secretario federal de Organización, José Blanco, y del secretario provincial de Sevilla, Luis Navarrete, sobre el futuro político del alcalde han venido a complicarle su camino.

El PSOE recuperó en 1999 la emblemática alcaldía de Sevilla después de que el PA decidiera dejar al PP, su socio durante ocho años, en la estacada. Desde entonces, la gestión de Monteseirín ha estado salpicada de obstáculos, bien por la labor de la oposición, por sus propios errores, por las chinas de sus coaligados o por tensiones internas.

Monteseirín tiene, a juicio de varios dirigentes, todo a su favor para ser el cabeza de lista más votada en las elecciones municipales de 2003. Sus principales rivales se han retirado, ha paliado su bajo nivel de popularidad y, a poco que la abstención, el principal enemigo del PSOE en Sevilla, se reduzca, las urnas le serán favorables. Las encuestas trimestrales del PSOE dicen que va bien 'aunque no para tirar cohetes', según una fuente.

Las dudas sobre la candidatura de Monteseirín surgen de algunas interpretaciones periodísticas de una reunión de la ejecutiva federal del PSOE, según las cuales la dirección socialista habría puesto en interrogante su continuidad. Este análisis, que los máximos dirigentes del PSOE consideran una elucubración, encuentra eco en una de las agrupaciones de Sevilla capital (Macarena) y llega a oídos de algunos miembros del equipo del propio alcalde que no se recatan en comentarlo en círculos muy restringidos y a periodistas, bajo la promesa del off the record. Desde el propio ámbito municipal socialista se empieza a hablar de la posibilidad de que en Sevilla se convoquen primarias para la elección del candidato, cuando el propio reglamento interno del PSOE establece cautelas para evitar precisamente que las guerras internas desestabilicen a alcaldes y presidentes de comunidades que están gobernando.

El porqué algunos concejales dan pábulo a esta posibilidad hay que buscarlo en la lucha de poderes dentro del grupo municipal, que el alcalde intenta resolver en julio con una crisis, al nombrar a una nueva portavoz, Evangelina Naranjo, en sustitución de Emilio Carrillo, un socialista que irrita sobremanera a la actual dirección. La forma en cómo Monteseirín ejecutó este cambio fue criticada públicamente por relevantes miembros de la ejecutiva provincial que apostaban por Carmelo Gómez como sustituto. 'Una crisis no se anuncia, se hace', dicen al unísono dos dirigentes, que reprochan al alcalde su falta de autoridad e inseguridad en ese asunto. Inseguridad es la palabra que vuelven a emplear cuando dan por buena la versión de que fue a pedirle apoyo político al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien ya en el mes de julio informó a Manuel Chaves de la petición de la entrevista. La gente del alcalde transmite que no perseguía respaldo orgánico, sino a 'un proyecto institucional'.

Al afectado también debieron de llegarle esos cuchicheos, porque desde el entorno de Monteseirín se empezó a recordar que cualquiera que quiera plantarle cara debe presentar las firmas del 40% del censo de militantes socialistas, 'un clamor muy gordo contra el alcalde', admite un dirigente, que 'ni los grupos contrarios a la mayoría de Sevilla se lo plantean'.

Y así es. El que fuera aspirante crítico en el pasado congreso provincial, Jesús Rodríguez Román, lo tiene claro: 'Lo más importante es dejarse de tonterías, consolidar el trabajo municipal y apoyar el alcalde'.

Como los socialistas de Sevilla saben, cualquier operación política que se diseñe en esta agrupación sólo tiene garantías de éxito si la bendice José Caballos. El portavoz parlamentario del PSOE advierte: 'Alfredo Sánchez Monteseirín va a ser el candidato. Lo está haciendo muy bien. Nadie está planteando primarias ni cambiarlo. Estaríamos locos y sería un error de bulto'. Luis Navarrete, secretario general del PSOE de Sevilla, apostilla: 'El único candidato que tiene la comisión ejecutiva provincial es Alfredo o ¿alguien duda de que Rodríguez Zapatero va a ser el candidato a la presidencia del Gobierno?'. La interrogante de Navarrete tiene que ver con los estrictos calendarios y plazos del PSOE, ya que hasta primavera no toca hablar de aspirantes.

Eso es lo que intentó decir el secretario federal de Organización el pasado lunes en Sevilla cuando afirmó que Monteseirín 'cuenta, de momento, con el apoyo de todo el partido para gobernar, que es lo que tiene que hacer'. Navarrete también alimentó la confusión cuando, al día siguiente, ratificó 'en principio' como candidato al alcalde. A la vista de la polémica originada, Blanco consultó a algunos dirigentes andaluces si debía aclarar sus afirmaciones. 'Mejor que no', le dijeron.

La dirección sevillana ya llamó a capítulo, a principios de mes, a los secretarios de las agrupaciones locales, puesto que, como dice un dirigente, es 'una polémica artificial, pero que puede hacernos daño'. El cierre de filas actual en torno a Monteseirín incluye también a los más críticos, aunque sigue habiendo francotiradores: 'Pero tiene el apoyo en su condición de alcalde socialista, porque Alfredo, como tal, tendría en contra al 97,8% de los militantes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001