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La versión del 'Dom Juan' de Molière abre la temporada de teatro clásico

Molière escribió su particular versión del mito de Don Juan (Dom Juan o el festín de piedra, 1665) 30 años después del que creara Tirso de Molina. Francia no era España. En la sociedad española no había ningún resquicio sobre cuestiones divinas, Dios era incuestionable. En cambio, la sociedad francesa estaba ya en otro estadio y se dudaba de la existencia de Dios. Este desfase de 30 años ('que en realidad suponen dos siglos', dijo ayer José Luis Alonso de Santos, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, CNTC, al presentar la nueva programación), es la causa de que ambos donjuanes sean completamente diferentes.

Con esa versión más moderna de Molière (el dom incorpora una m porque Molière no conocía a Tirso y creía que era una comedia italiana) arranca esta temporada de septiembre de 2001 a julio de 2002 de la CNTC. Dom Juan o el festín de piedra lo dirige el francés Jean-Pierre Miquel, de la Comédie Française, y ya se estrenó en el pasado Festival de Almagro.

Miquel tiene una concepción muy clara de lo que debe ser el teatro: 'No lo concibo como un dolor, no soy en absoluto masoquista y hago teatro por el placer y la libertad y aquí he tenido los dos'. Cuando le preguntaron qué opinaba sobre las críticas que achacaban a su Dom Juan el ser distante y frío, respondió que no lo consideraba un reproche: 'Como cierto teatro, hay pintura abstracta y música contemporánea que pueden considerarse frías. Y creo que el teatro no está fuera del tiempo, al contrario. Para la gente acostumbrada al teatro de acción, éste puede parecer distante, porque es un teatro de texto, de la palabra, de enfrentamiento de ideas, muy fiel al de Molière, y no he inventado acciones físicas para darle más acción'.

Dentro del ciclo de Don Juan, se representará también Don Juan Tenorio, de Zorrilla, dirigido por Alfonso Zurro. Otros dos ciclos completan esta temporada: el de Lope de Vega, con La dama boba, dirigido por Helena Pimenta, y Peribáñez o el comendador de Ocaña, que dirige José Luis Alonso de Santos; y el ciclo de Calderón, con El alcalde de Zalamea, dirigido por Sergi Belbel, y La lozana andaluza, por Josefina Molina. Las programaciones serán dobles: en la sede de la CNTC (teatro de la Comedia de Madrid) y de gira.

Se suman a estas producciones una serie de conferencias y un recién creado Taller de Teatro Clásico. José Luis Alonso dijo que no quieren hacer del taller 'una escuela primaria de teatro o una escuela más'. Pretenden crear 'un verdadero laboratorio donde investigar, formar y reflexionar sobre tanto trabajo práctico' (http//teatroclasico.mcu.es).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001