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FERIA DE ARGANDA DEL REY

Prohibido para enfermos del corazón

Si a usted le han dicho que el electrocardiograma que ayer le hicieron en el Insalud le ha salido chungo, no se le ocurra venir a las novilladas de la feria de Arganda del Rey, porque, si todas resultan como la de ayer, y mucho nos tememos que así ocurre en la mayoría,le puede dar a usted un soponcio.

Si los novillos de este festejo no sólo tienen la presencia que deben tener los cornúpetas para infundir respeto, sino que además presentan todos los problemas y dificultades, la función termina por ponerle a uno los congojos por corbata. Estos novillos de Fernando Peña, mansos en el caballo, peligrosos en banderillas y correosos y ásperos en la muleta, no asustaron, en cambio, a los novilleros. Los tres suplieron sus naturales y escasas dotes para la lidia de este tipo de morlacos con un valor a prueba de cañonazos. Y cuando el bicho lo permitía, hasta se lucieron con su poquito de arte. Así, Paulita, en algunos muletazos al cuarto, con el que se quedó quieto -y ya era difícil- al final de la faena para pasarlo al natural. Así, Marín, con unas magníficas verónicas al tercero, aunque hay que confesar que luego le trajo de cabeza en la muleta por empeñarse en hacer el pegapases, o el pegatrapazos más bien, en lugar de emplearse en una lidia sobre las piernas, que tal vez no quiere o no sabe hacer. Y así, Adolfo Suárez, en las chicuelinas del quite a su primer novillo y en lo bien que toreó por bajo, para desengañarlos, a sus dos oponentes. Luego terminó siempre toreando donde le llevaban los novillos y aprovechando viajes y querencias. Esas triquiñuelas también deben saberlas los toreros.

Pero las novilladas de esta peculiar feria de Arganda del Rey tienen todavía más ingredientes para poner la víscera en la boca. Como la plaza está construida, con fábrica de graderío y talanquera, siguiendo la estructura rectangular de la plaza del pueblo, el ruedo resulta insólitamente cuadrado. Con este cambio, la geometría de la lidia se altera totalmente. Sobre todo en el tercio de banderillas. No es extraño que esta plaza improvisada tenga una historia de graves cornadas. El desconcierto se apodera de matadores y banderilleros a lo largo de toda la lidia y, sobre todo, en el momento de colocar los rehiletes. El cuarteo es más fácil en un ruedo circular, lo mismo que la posición de los diestros y la colocación en suerte de los toros. Y cuando éstos ofrecen el peligro que tenían los de ayer, la lidia se hace angustiosa y los espectadores, sanos o enfermos, pasan más miedo que un niño en el cuarto oscuro.

Peña / Paulita, Suárez, Marín

Novillos de Fernando Peña, serios y bien presentados, a excepción del 1º, sin trapío. Todos mansos, difíciles, alguno con peligro y feo estilo.

Paulita: silencio; silencio. Adolfo Suárez: vuelta por su cuenta; dos avisos y silencio. Serafín Marín: aviso y palmas a petición propia; aviso y vuelta por su cuenta.

Plaza de Arganda del Rey, 5 de septiembre. 3ª corrida de feria. Cerca del lleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de septiembre de 2001

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