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ENTREVISTA

'Los gitanos somos los únicos que comprendemos la ciudadanía mundial'

Juan de Dios Ramírez Heredia, ex diputado del PSOE y actual presidente de la Unión del Pueblo Romaní, es miembro de la delegación oficial española en Durban. Fue uno de los pocos que logró intervenir ante la mesa redonda de los 17 jefes de Estado el viernes en la Conferencia contra el Racismo. Hay 600.000 gitanos en España y 12,5 millones en el mundo.

Pregunta. ¿Es la primera vez que habla ante tantos jefes de Estado?

Respuesta. Sí. Tuve la suerte de poder expresar tres de los puntos principales que nos afectan. En primer lugar, que ningún pueblo en la Tierra entiende el concepto de ciudadanía mundial mejor que los gitanos, porque nosotros somos ciudadanos del mundo. Nosotros no vivimos en un mundo artificial, por lo que no reconocemos fronteras. Nuestro techo es el cielo, y el suelo, el verde de las praderas. No se trata de poesía, sino de realidad. El gitano ruso es gitano como el gitano italiano lo es. En segundo lugar, recordé que al hablar de reivindicaciones no se puede olvidar el medio millón de gitanos que murieron víctimas del holocausto en los hornos de Hitler. Nuestro pueblo ha sido masacrado, sacrificado, y tomé la oportunidad para ponerlo de manifiesto. Por último, dije que al hablar de la crisis de los Balcanes, de Kosovo, de Macedonia, nadie recuerda que en la antigua Yugoslavia vivían casi millón y medio de gitanos y que ahora apenas queda allí medio millón. Unos 700.000 gitanos tuvieron que huir de la persecución iniciada por el Gobierno de Tito. Nadie habla de esa tragedia. Por eso me gustó mucho que Fidel Castro haya dicho que le impresionó saber que medio millón de gitanos habían muerto en los campos de concentración nazi. Eso le da sentido a esta conferencia.

P. Pero ¿cuál es la lista de agravios que traen a este encuentro?

R. Yo quiero hablar como gitano universal. Los problemas de los gitanos en el mundo se concentran hoy en Europa del Este, en Rumania, República Checa y Eslovaquia, donde la violencia racista atenta contra la vida de manera absolutamente cruel. Hace poco, en el País Vasco, un coche de juguete le costó la vida a una mujer e hirió a un niño. Eso mismo ocurrió hace tres años en Pisa, Italia, donde una niña gitana de unos tres años recibió de un racista una muñeca con una bomba dentro. El racismo contra el gitano es cruel y está unido a la tradición nazi más negra contra la humanidad.

P. ¿Cuál es el problema principal de los gitanos en España?

R. El número uno es la educación. Sólo la cultura hace libres a los pueblos. En España, como en Rumania, nuestro problema es la educación, la lucha contra el analfabetismo. Luego viene la falta de trabajo y de vivienda, que son la otra cara del racismo institucional que afecta a nuestros pueblos. Pero a veces las familias gitanas no quieren que sus hijos reciban una educación formal. Por eso digo que el problema gitano es universal. Para los gitanos centroeuropeos, el romaní es la lengua madre, por lo que parece lógico que la educación respete la lengua en que se habla.

P. Usted dijo al llegar que los gitanos estaban descontentos con la conferencia.

R. Los gitanos estábamos disgustados porque los temas de las indemnizaciones, esclavismos, compensaciones, estaban copando el protagonismo de la conferencia de tal manera que el pueblo gitano estaba quedando orillado. Pero desde que el Gobierno español tomó el liderazgo junto con Portugal e Irlanda, los problemas del pueblo gitano ocupan un lugar importante en la conferencia, como espero que demuestre el plan de acción que será escrito y llevado a España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de septiembre de 2001