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Reportaje:CULTURA Y ESPECTÁCULOS

MIGUEL BARDEM LLENA DE NAVIDAD EL AGOSTO MADRILEÑO

El director finaliza el rodaje de 'Noche de Reyes', su segundo trabajo, una comedia familiar con un presupuesto de 600 millones de pesetas.

Puerta del Casino de Madrid. Calle de Alcalá, cerca de Sol. Exterior. Noche. Un árbol de Navidad gigante adorna la entrada del edificio. Las farolas están decoradas con cientos de bombillas. La gente lleva abrigos, bufandas y gorros de lana. El director de cine Miguel Bardem da órdenes a unos camilleros sobre cómo deben trasladar a un herido hasta una UVI. Son las once y media de la noche. El termómetro sobrepasa los 30º. Por unas horas, agosto se transforma en enero en Madrid.

Se trata de uno de los últimos días del rodaje de la película Noche de Reyes, segundo trabajo del director de La mujer más fea del mundo. 'La defino como una comedia, familiar, navideña, de acción con nocturnidad', afirma Miguel Bardem, de 36 años. Una comedia que transcurre en una caótica noche de Reyes repleta de golpes, accidentes y personajes extraños, y en la que una familia de clase media española piensa que va a cerrar el contrato que acabará con sus problemas financieros, pero termina pasando una de las peores pesadillas de su vida. Doce semanas de rodaje y más de 600 millones de pesetas ha costado este ingenio ideado por los guionistas Jaime Marqués y Tomás Cimadevella. Una película protagonizada por Joaquín Climent, Kity Manver, Elsa Patacky y Fele Martínez.

Mientras la gente acude hacia la luz que desprenden los focos, los responsables de maquillaje dan los últimos retoques a Togo Igawa, un actor japonés que interpreta a uno de los secundarios de esta historia y que acaba de sufrir uno de los innumerables accidentes de los que es víctima durante la película. Los extras van abrigados hasta las orejas y con una manguera se ha humedecido la calle para que el efecto sea más real. Escondida tras unas macetas espera la actriz Melanie Olivares a que la cámara llegue hasta ella para decir su frase. Ésa es parte de la secuencia que se rueda. 'Hemos estado 12 semanas como los vampiros, trabajando de ocho y media de la noche a seis de la mañana', afirma el director.

'La trama comienza cuando los Reyes Magos cometen un atraco a una juguetería y terminan peleándose con unos Papa Noël muy extraños. Luego aparece una familia de la aristocracia y ese pobre japonés al que le pasa de todo durante el filme', cuenta el director. 'Ahora estamos rodando un momento en el que, tras haberse quemado con aceite hirviendo, haberse caído a una marmita de chocolate caliente, haberle explotado un puro en la cara y haberse desmayado porque alguien le vomita encima, el hombre de negocios japonés va a ser trasladado a un hospital en una ambulancia pero terminará teniendo un accidente. Es una película muy de humor clásico', asegura.

El calor es impresionante. 'Nosotros simplemente pensamos que el termómetro marca menos 30 grados en lugar de los que marca y así aguantamos', dicen los extras que, sudando, fingen tiritonas de frío .A la tercera, la toma es válida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de agosto de 2001