Un hombre mata a tiros en Tolosa a un amigo que salía con su ex mujer y se suicida

La víctima y su agresor mantuvieron varias discusiones, según conocidos

Un vecino de Tolosa mató ayer de varios disparos de escopeta a un amigo en una bar de la localidad guipuzcoana y acto seguido se suicidó con el mismo arma. Un familiar de una de las víctimas apuntó que el crimen tuvo motivaciones pasionales ya que, al parecer, la víctima Julián Labaka Peñagarikano, de 50 años, vecino de Beizama, mantenía al una relación amorosa con la ex mujer de su agresor, José Antonio Iraola Otaegui, de 43 años, vecino del barrio tolosarra de Berazubi. Los hechos ocurrieron hacia las 16.45 en el bar Izarpe, situado en la calle Oria, a escasos metros de la plaza de toros de Tolosa, donde Iraola y Labaka habían comido en compañía de la ex mujer del primero y un amigo de ambos, que fueron testigos del suceso.

En un momento dado, y tras originarse una acalorada discusión entre los dos amigos, miembros de la misma cuadrilla, José Antonio Iraola se levantó de la mesa, abandonó el grupo y salió del bar, a donde regresó poco tiempo después con una escopeta repetidora de caza de su propiedad que tenía guardada dentro de su vehículo, estacionado en la misma puerta del establecimiento.

Una vez de vuelta al local, Iraola realizó varios disparos a corta distancia contra Julián Labaka, que falleció en el acto a consecuencia de las heridas mortales recibidas. A continuación, el homicida salió del bar por la puerta trasera y se disparó un tiro en la cabeza con el mismo arma, que quedó en el suelo junto a su cadáver. Los disparos fueron escuchados por varios vecinos de la zona. La dueña de un comercio muy cercano al bar Izarpe precisó que oyó cuatro disparos seguidos antes de que se produjera la última detonación.El suceso provocó un enorme revuelo en el interior del bar, donde se escucharon gritos de una mujer antes de que se produjera el último tiro. José Antonio Iraola salió por una puerta trasera del establecimiento que da a un pequeño callejón, donde se quitó la vida. Su cuerpo quedó tendido en el suelo, en medio de un charco de sangre y junto a la escopeta repetidora. Las asistencias sanitarias que acudieron al lugar sólo pudieron certificar la muerte de los dos hombres.

Según explicaron algunas personas que conocían a los fallecidos, Julián Labaka, soltero, mantenía al parecer una relación amorosa con la ex mujer de Iraola, con la que éste tuvo al menos un hijo. El homicida, que trabajaba en una empresa de carpintería de Azpeitia, no aceptaba esta relación, lo que fue motivo de numerosas discusiones entre ambos, según reconocieron algunos familiares que acudieron al lugar del crimen, donde también se concentraron numerosas personas.

Inicialmente, en medio de la confusión general por lo sucedido, circularon varias versiones para explicar el móvil de la agresión, que alguna persona relacionó con la disputa por unos terrenos. Sin embargo, los familiares precisaron que el crimen estuvo motivado por razones sentimentales. Labaka, aseguraron, 'andaba con la mujer del otro', en referencia a Iraola.

Testigos Varios agentes de la Ertzaintza interrogaron dentro del bar a los testigos para esclarecer los detalles del suceso, mientras en el suelo seguía tumbado el cuerpo sin vida del asesinado. Según fuentes de la Cruz Roja, en el momento de los disparos en el bar había una decena de personas. Dos horas después, una mujer tuvo que abandonar el establecimiento porque no se encontraba bien y sufrió un desvanecimiento junto a la puerta, por lo que tuvo que ser atendida en ese mismo lugar por los familiares de los fallecidos, hasta que lograron que recuperara el sentido. Ante la acumulación de personas en las proximidades del bar Izarpe, los agentes de la Ertzaintza decidieron ampliar el perímetro policial, que inicialmente estaba situado a escasamente dos metros de la fachada del bar.

El juez de guardia, acompañado por varios agentes judiciales, llegó pasadas las siete de la tarde hasta el lugar para recoger evidencias de las dos muertes, tras lo cual ordenó el levantamiento de los cuerpos, que fueron trasladados al Instituto Anatómico Forense de Polloe, en San Sebastián, donde les será practicada la autopsia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de agosto de 2001.

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