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LA OFENSIVA TERRORISTA

Un temporizador detenido a tiempo y cuatro estallidos controlados

El coche bomba de ETA estaba programado para estallar a las 8.05, cinco minutos más tarde de lo anunciado por el comunicante anónimo que advirtió a la DYA y a los Bombreros de San Sebastián, y disponía de un sistema trampa para que, en caso de fallar el temporizador, explosionara igualmente y alcanzara a los artificieros. La bomba estaba preparada para estallar con cualquier movimiento brusco.

Fuentes policiales precisaron que los Tedax, expertos en explosivos del Cuerpo Nacional de Policía, lograron parar el temporizador con un robot antes de la hora programada y después procedieron a desactivar a mano el sistema sin tener que recurrir a la explosión controlada para evitar así que se produjeran cuantiosos daños materiales. El objetivo de ETA era, presumiblemente, según fuentes de la lucha antiterrorista, atentar contra intereses turísticos y, en todo caso, alcanzar a algún policía, pero no a otras personas, de ahí que avisase con tiempo suficiente para desalojar la zona.

Los agentes abrieron primero las puertas del vehículo y forzaron el maletero disparando un cartucho contra la cerradura. Una vez abierta la puerta del maletero, y a través de un robot equipado con un sistema de vídeo, los Tedax pudieron ver que en el interior del coche había un paquete de gran volumen en el que podía haber una gran cantidad de explosivos.

Una vez confirmado que no se trataba de una falsa alarma, los Tedax comenzaron una segunda fase del trabajo de desactivación para neutralizar los sistemas de activación que pudiera tener el explosivo. Para ello, fueron colocando hasta cuatro cebos con los que se provocaron explosiones controladas para destruir los mecanismos con los que debía activarse la bomba.

El trabajo de los Tedax fue 'muy arriesgado y difícil' debido a la complejidad de la bomba y al temor de que pudiera existir alguna trampa destinada a alcanzar a los desactivadores. Sin embargo, a las 14.30, siete horas después de localizar el vehículo, los expertos de la policía conseguían retirar el material explosivo y llevarse el vehículo para examinarlo en busca de huellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de julio de 2001