CONFERENCIA POLÍTICA DEL PSOE

El PSOE cierra filas en torno a Zapatero

El líder socialista destaca la unidad del PSOE frente a la 'descoordinación' del Ejecutivo

Un año después, en el mismo palacio de Congresos madrileño donde fue elegido secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero hizo su discurso más duro contra el presidente del Gobierno, José María Aznar, cuya gestión descalificó de forma rotunda por 'inútil y descoordinada'.

La clausura de la Conferencia Política del PSOE sirvió para que Zapatero comprobara que, tras doce meses al frente del partido, los resultados de su gestión son halagüeños. La paz interna reina en el PSOE. Así se ha demostrado en la unanimidad alcanzada en el remozo del esqueleto ideológico de los socialistas y en los cambios en el funcionamiento interno.' El partido ha abandonado la resignacíón, se ha renovado, 'está unido' y por eso 'los ciudadanos' han vuelto la mirada hacia ellos, según interpretó el secretario general ante sus compañeros en los primeros minutos de su intervención.

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Zapatero no dio tregua a Aznar ni un solo momento. Pocos socialistas pudieron decir ayer que su líder fue timorato al referirse al gobierno, aunque aseguró que iba a continuar con su estilo de 'oposición útil'. Algo de justificación había en las referencias a las cuestiones concretas en las que se ha ofrecido un pacto de Estado al Gobierno: terrorismo y Justicia. Quizá deliberadamente no hizo mención alguna a los avatares que sufre el todavía en el aire acuerdo con el PP para la renovación de cargos institucionales.

'Aznar no gobierna, sino que manda', fue una de las lindezas que le dirigió Zapatero al presidente del Gobierno al empezar el repaso de las acciones de éste en lo que va de año. 'Empezó con la humillación del Tireless y ha terminado con las cabezadas al presidente Bush aceptando una nueva guerra de las galaxias'.

Después fue analizando mes a mes la acción gubernamental. 'Llevamos treinta horas aquí metidos y no ha habido apagones, ni caos aeroportuario, ni crisis alimentaria; pues bien, es excepcional en la España de Aznar y en su Gobierno completamente inútil e ineficaz para resolver los problemas de los ciudadanos'. Los aplausos empezaron y se repitieron en muchas ocasiones.

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Éste es 'un Gobierno de mayoría absoluta que ha supuesto un absoluto desgobierno', afirmó. Y evocó problemas que fueron desde la crisis de las vacas locas hasta los brotes de legionella, el precio elevado de las viviendas, 'el abandono de la educación pública', la 'insuficiente política social', el amarre de la flota pesquera, la siniestralidad laboral, 'la violencia doméstica contra las mujeres'. El líder del PSOE hacía algún descanso en este relato negro de la labor del Ejecutivo para hacer una descalificación ' al talante' y a las 'actitudes gubernamentales. 'Un Gobierno que no tiene sensibilidad social y ha abandonado los servicios públicos'.

El espectáculo desolador de los inmigrantes llegando en pateras, la reducción en la ayuda a la cooperación -'nos comprometemos con el objetivo del 0,7%'-, el descenso de España en el listado de países en relación con la igualdad de sus ciudadanos, le sirvieron a Zapatero para justificar su aseveración de que el Gobierno carece de 'sensibilidad social'.

El desarrollo tecnológico deja mucho que desear en España, y en este terreno lo que no se hace ya no se recupera, según Zapatero. 'La derecha nos ha hecho perder demasiados trenes en la Historia; no podemos permitirlo ahora', dijo. La 'descoordinación' de los ministros evidenciada en el episodio del aceite de orujo de oliva fue otra brecha por la que Zapatero se introdujo para señalar que el Gobierno es un puro 'barullo'.

Llegó el momento del ecuador de su discurso y el secretario general consideró que ya tocaba hablar del PSOE. 'Los ciudadanos empiezan a mirarnos; ven un partido renovado hasta en el carné'. Y blandió una tarjetita roja que para muchos debió ser una sorpresa, puesto que en realidad el nuevo carné del PSOE no estará listo para todos los militantes hasta octubre. 'Nuevo', dijo, 'pero fiel a los valores que defendieron los fundadores del partido, y que significa un compromiso ético con los más desfavorecidos'. Aplauso atronador.

Por estos gestos la nueva ejecutiva entendió que la fiesta no hubiera transcurrido igual si el texto ideológico inicial se hubiera mantenido en su primera versión. El reforzamiento de las señas socialistas fue una demanda generalizada que se ha incorporado sin objeciones. Zapatero defendió su concepción del socialismo y el auditorio, casi tres mil personas, entre militantes y simpatizantes, aplaudió las proclamas más clásicas y fue dubitativo en lo menos ortodoxo. 'El socialismo del siglo XXI debe compatibilizar igualdad y libertad; el que defienda la libertad de cada individuo que no puede ser aplastado por la sombra de otro hombre ni por los poderes económicos ni por el Estado'. Zapatero saltó a la globalización y ahí se entretuvo especialmente, primero, para 'lamentar muchísimo' la muerte de un joven manifestante en Génova. 'Nunca la violencia será la respuesta a las inquietudes de millones de ciudadanos', dijo. 'Globalización, sí, pero para la solidaridad y en contra de la mundialización del egoísmo'.

Pero el mensaje fundamental para los suyos fue que el PSOE puede y debe ganar las próximas elecciones. 'Tenemos que ganar para que esta sociedad sea más justa, para que España no pierda el tren del progreso y esté en primera línea de bienestar'.

Zapatero ironizó sobre sí mismo y dijo que iba a terminar con una frase del capítulo 41 del Quijote. 'Destierra amigo el miedo, que, en efecto, la cosa va como ha de ir y el viento llevamos en popa'. 'Vale', terminó. Este vocablo con el que cerró el discurso no fue un latiguillo coloquial; se trata de la palabra con la que Cervantes terminó su obra.

Los dirigentes del PP siguieron de lejos lo que se decía en el acto socialista. Su secretario general, Javier Arenas, interpretó que el PSOE trataba de 'copiar' sus postulados para acercarse al centro, pero dijo que el resultado es una 'empanada ideológica'.

José Luis Rodríguez Zapatero, durante su intervención en la clausura de la Conferencia Política del PSOE.
José Luis Rodríguez Zapatero, durante su intervención en la clausura de la Conferencia Política del PSOE.ULY MARTÍN

La prueba de la unidad

Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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