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El Consejo Escolar propone eliminar los actuales modelos lingüísticos

El órgano educativo plantea que cada centro pueda definir su proyecto

El Consejo Escolar de Euskadi considera que, después de casi 20 años, ha llegado el momento de eliminar los actuales modelos lingüísticos A (en castellano con el euskera como asignatura), B (bilingüe) y D (en euskera con el castellano como disciplina) del sistema educativo vasco en favor de uno básico que, sin perder de vista la consecución del bilingüismo, sea aplicado con flexibilidad por cada centro a la vista de la demanda y de su situación geográfica y lingüística. El consejo propugna implantar un nuevo sistema que permitiera a los centros definir su propio proyecto lingüístico, avanzando en la enseñanza del euskera en aquellos casos en que fuera necesario y en la del castellano, en otros.

Con su planteamiento, el máximo órgano de representación de los sectores de la educación no universitaria se adelanta a un debate que desde hace un tiempo existe en distintos círculos educativos y sociales, así como en el seno del propio Gobierno vasco. Luis Otano, presidente de la Comisión de Ordenación Académica no universitaria, va más allá de la mera propuesta y aboga por un modelo cercano al catalán, que establece un marco general común. El experto reconoce el impulso dado a la euskaldunización por los modelos, pero sostiene que son 'demasiado rígidos' para garantizar un bilingüismo aceptable, y 'discriminatorios' porque no ayudan a la integración social de los alumnos.

El Consejo Escolar de Euskadi aprobó el pasado 27 de junio un informe sobre la situación de la enseñanza en el período 1994- 2000, que abarca la implantación de la reforma impulsada por la LOGSE en el ámbito de la educación secundaria. Entre las numerosas propuestas para hacer frente a los retos de la sociedad actual que recoge el estudio, destaca por novedosa la que alude a la superación del sistema de modelos lingüísticos. Ha llegado el momento de 'definir unos objetivos y unas condiciones lingüísticas básicas que recojan el sentir ampliamente mayoritario de la población, de modo que den cabida a las opciones legítimas de todas las familias y garanticen, asimismo, la calidad que ofrecen los distintos proyectos lingüísticos de todos y cada uno de los centros', dice el informe. 'Ningún modelo es perfecto y dentro del mismo caben realizaciones muy diferentes', añade.

Luis Otano recalcó durante la presentación del informe que lo importante es conseguir el objetivo del bilingüismo, pero que cómo lograrlo es asunto del centro. La actual rigidez no es oportuna, aseguró. La aplicación de este sistema supondría un cambio en la actual filosofía: que el Departamento de Educación fije los objetivos y que sean los centros educativos los responsables de articular los medios necesarios para lograrlo. La implantación de este modelo asemejaría la enseñanza en Euskadi con el sistema educativo catalán, según ha precisado Luis Otano. No obstante, asumió que la modificación del sistema actual de modelos 'no es una labor sencilla' y precisó que la tarea de abordar los cambios adecuados no corresponde al Consejo Escolar. 'Nuestra función es recoger el sentir social, no establecer cómo ni cuando debe modificarse', subrayó.

Pello Ellakuria, presidente del órgano asesor y de consulta del Gobierno vasco en materia educativa, consideró oportuno el replanteamiento, que está justificado, a su entender, por el claro crecimiento del modelo D en detrimento del modelo A y la estabilización del B. Entre los cursos 1994-1995 y 1999-2000 se ha dado una disminución del alumnado en el modelo A desde el 54,9% al 38,9%. La matriculación en el B ha variado al alza en el mismo período de un 17,4% a un 21,2%, mientras que el aumento más llamativo se ha producido en el modelo D, que ha pasado del 27,7% al 40%.

La diferencia se hace aún más patente en el ciclo infantil. Así, durante el curso 1994-1995 un 24% del total de matrículas fueron al modelo A, un 32% al B y un 44% al D. Por el contrario, en el curso 1999-2000, el modelo A sólo tuvo un 13% de alumnos y el B un 30%, frente a un 56% que eligió el D. 'La demanda del modelo D es clarísima', confirmó Otano.

Como conclusión, en el informe se valora 'positivamente' la labor de la comunidad educativa, 'frente a los mensajes negativos que se difunden con cierta frecuencia en los medios de comunicación social sobre los centros docentes y la enseñanza que se imparte'. Asimismo se reconoce una mejora en la calidad de la enseñanza, principalmente debido a la implicación del profesorado y del incremento del número de docentes respecto al número de alumnos, como consecuencia de la caída de la natalidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de junio de 2001