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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA COMUNIDAD

Chaves rebate las críticas de la oposición sobre agotamiento con la idea de reformar el Estatuto

El presidente de la Junta promueve un grupo de trabajo sobre demografía andaluza

Los socialistas andaluces se habían propuesto que el discurso del presidente de la Junta en el debate de la comunidad significara un punto de inflexión no sólo del primer año de gobierno de la sexta Legislatura, sino de la larga etapa de mandatos del PSOE. Con la crítica permanente del Partido Popular, y en especial de su secretario general Javier Arenas, de que Andalucía está en un fin de ciclo político, Manuel Chaves defendió la 'segunda modernización de Andalucía, sin excluir ninguna alternativa, incluida la posibilidad de reformar el Estatuto si fuera necesario'.

Es, sin duda, la iniciativa política más arriesgada y ambiciosa lanzada por Manuel Chaves en sus 11 años de gobierno y la primera vez que el PSOE coge la bandera de la reforma estatutaria. ¿Por qué la lanza ahora? En sus propias palabras están algunas claves -'la construcción del Estado de las Autonomías, la nueva arquitectura europea, la globalización del mercado y los avances de la sociedad de la información han creado un marco radicalmente nuevo'-, aunque otras hay que buscarlas en la idea que maneja el partido socialista y el propio Chaves de que esta organización debe liderar un nuevo 28 de Febrero en Andalucía, por su propia supervivencia electoral, y por la necesidad de situar a la comunidad en primera línea del debate autonómico.

Chaves no concretó en qué consistiría la reforma estatutaria, aunque dirigentes de su partido le dieron un cariz de compromiso más que de propuesta e indicaron que, 'por supuesto', significará un aumento de competencias. La reforma del Estatuto no es tarea sencilla ya que para salir aprobada necesita de la mayoría de tres quintos del Parlamento andaluz, del Congreso de los Diputados y el referéndum positivo de los andaluces.

El presidente de la Junta, al contrario que en los debates de la anterior legislatura, no puso especial acento en el bloqueo de las negociaciones con el Gobierno central en materia de inversiones, financiación o transferencias, pero sí reconoció que en el primer ejercicio de legislatura su gabinete se había visto 'condicionado' por siete asuntos no provocados por la Junta, como el Tireless o los casos de vacas locas. Chaves, sorprendentemente, citó entre ellos 'la resistencia al cumplimiento de la ley de cajas de ahorro', cuando el embrollo de las entidades, en parte, ha sido provocado por los propios socialistas. Sí dejó claro que su Gobierno quiere 'consensuar' un nuevo sistema de financiación autonómica, pero avisó de que 'cualquier acuerdo tiene que resolver' el censo y la deuda contraída por el incumplimiento de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas. Como en su debate de investidura, no hubo ni una sola mención a la deuda histórica.

Los movimientos demográficos constituyó otro de los ejes novedosos de la intervención del jefe del Gobierno andaluz. Chaves advirtió de que, 'por ahora', Andalucía mantiene una población joven pero, dentro de 40 años, las personas mayores supondrán el 32% de la población frente al 14% actual. Aunque sin mucho detalle, abogó por compaginar la 'legítima aspiración de las mujeres a incorporarse al mercado de trabajo' con el derecho a tener todos los hijos que deseen y, por otro lado, dijo que hay que tener en cuenta que 'sin la inmigración será imposible afrontar' los costes de Estado de Bienestar.

Todo el discurso de Chaves, desde el principio hasta el final, estuvo plagado de las palabras 'diálogo' y 'acuerdo', que remató con una oferta de propuestas para consensuar diez compromisos.

Decálogo para el diálogo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de junio de 2001

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