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La Liga Profesional pone precio a otra fórmula de ascenso

Los clubes quieren que un equipo pueda subir de categoría si asume las deudas del descendido

El Consejo Ejecutivo de la Liga Profesional de Clubes quiere poner un precio en metálico, al margen de los méritos deportivos, a una de las fórmulas vigentes para ascender de categoría. Así, en su reunión de ayer, acordó que la vacante que deje un equipo por el impago de dinero a sus futbolistas pueda ser cubierta por otro descendido siempre que se subroge dicha deuda.

Hasta ahora, según los reglamentos, esa plaza puede ser ocupada por el conjunto de la misma categoría mejor clasificado de entre los que figuren en la zona de descenso. Es el caso que se produjo la pasada temporada con el Mérida -no sólo bajó por no poder pagar a su plantilla, sino que desapareció a causa de sus deudas- y su puesto fue ocupado por el Huelva, que se salvó así de caer a Segunda B. Las deudas del club extremeño con sus jugadores, más de 300 millones de pesetas, al no poder hacer frente a las mismas, fueron resueltas a través del fondo de garantía que tienen instaurado los clubes para estos casos.

Los clubes pretenden ahora no ser ellos los que paguen esas deudas, sino el equipo que estiman más beneficiado, es decir el que ocupe el puesto del descendido por sus débitos. En esa línea, la Liga, a partir de esta temporada, quiere ofrecer la vacante a los de la misma división -por orden de puntuación- que hayan bajado siempre y cuando se subrogen las deudas con los jugadores del descendido. Si de esa forma no se cubriesen las plazas, la oferta se trasladaría, siempre por orden de clasificación, a los clubes de Segunda B.

Esta propuesta será sometida a votación en la asamblea general de la Liga, el 16 de julio.

También se votará en esta asamblea la constitución de un Libro de Registro de cargas y gravámenes de los derechos federativos de todos los futbolistas. El objetivo es conocer la situación de cualquiera a la hora de su fichaje: si sus derechos están enajenados, gravados o pignorados, así como si se pueden ofrecer como aval o prenda a entidades de crédito o instituciones públicas o privadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2001