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Raúl vuelve a ser 'pichichi' y el Bernabéu celebra el título

Raúl González, con anillo o sin anillo para besar en el dedo corazón, siempre marca. Goles, marca muchos goles. Más que nadie. 25 esta temporada. Más que nadie. Por segunda vez el madridista de 24 años llega hasta esa cifra para proclamarse pichichi. 25 goles le sirvieron para llevarse este trofeo solitario hace dos temporadas y 25 goles le han servido para destacar su figura, su número, su nombre en el año que supone el regreso del título de Liga a Chamartín. Rechaces, vaselinas, jugadas individuales... Raúl en su empeño por diseñar el catálogo de uso para el delantero perfecto ha diseñado goles en todos los idiomas y para todos los matices del juego. Por alto, por bajo, de cabeza, con la derecha, con la izquierda... La imaginación del siete del Real Madrid a la hora de entrar en esa zona donde se subastan los goles y se ganan los partidos es ilimitada. Ayer inventó otros dos más a costa del Valladolid. Javi Moreno, el ariete del alavés tendrá que esperar a mejor ocasión. Igual el año próximo en Italia, lejos de la piernas arqueadas y la voracidad de Raúl.

Fiesta para el delantero blanco y fiesta para el Real Madrid. Campeón y en su estadio, con su público. Un público que pudo disfrutar de la diosa Cibeles sin moverse del Santiago Bernabéu. Un montaje a través de una técnica de vídeo permitió crear la ilusión de que un helicóptero llevaba a cabo la titánica tarea de desmontar la estatua y trasladarla al campo madridista. En el centro del campo apareció una reproducción de la carroza en la que se ubica la diosa -aún sin diosa cabalgando sobre ella- encima de una lona con el escudo del Madrid. La Cibeles llegó después para descender y ocupar su trono ante la algarabía de los jugadores y los hinchas. Los futbolistas blancos se pudieron encaramar a la estatua sin miedo a las reprimendas del alcalde, y a la cabeza de los conquistadores de la diosa, Raúl.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001