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Crónica:Última jornada de Liga | FÚTBOL

Osasuna se salva sin esfuerzo

Osasuna se salvó en el momento justo: cuando marcó el Mallorca, anotó Iván Rosado el gol de la verdad. Luego, el reloj hizo el resto, porque la Real no parecía el rival propicio para aguarle la fiesta.

Todas las sospechas del mundo recaían sobre la Real Sociedad. Sobre su actitud y sus ganas de ganar. En verdad, no tenía muchas. Con la salvación en el bolsillo y Toshack conformando la plantilla de la próxima temporada, programa de festejos en Anoeta y demás farándulas deportivas, las ganas de ganar escasean. No consta si tenía ganas de perder. Alberto respondió con agilidad a un mano a mano con Ángel Luis y Rekarte sacó bajo palos un barullo tras un córner.

REAL SOCIEDAD 0| OSASUNA 1

Real Sociedad: Alberto; Rekarte, Julio César, Luiz Alberto, Aranzabal; Tayfun (Fuentes, m. 67), Idiakez; De Paula (Aranburu, m. 58), Khokhlov (Demetradze, m. 49), De Pedro; y Jankauskas. Osasuna: Sanzol; Cruchaga, Yanguas, Jusué; Alfonso (Trzeciak, m. 65), Gerardo, Álex, Gancedo, Lekumberri; Angel Luis (Llorens, m. 45) y Rosado. Gol: 0-1. M. 40. Iván Rosado coloca el balón en la escuadra de fuerte zurdazo. Árbitro: Llonch Andreu. Expulsó a Trzeciak (m. 90) y amonestó a Cruchaga. 25.000 espectadores en Anoeta. Fuentes recibió la insignia de oro y brillantes de la Real en su despedida del fútbol.

Y Osasuna, ¿quería ganar? Había dudas. Aún jugándose la vida, el canario Ángel Luis parecía empeñado en malgastar, una tras otra, las ocasiones que su equipo, y una cierta desidia realista, le proponían. A los cinco minutos, Julio César amagó un penalti que Ángel Luis frustró por su tendencia a la exageración. A los 17 minutos, Alberto pifió un despeje con el pie y el balón le cayó al delantero osasunista que, con toda la portería vacía, disparó contra el poste. Siete minutos más tarde, Angel Luis disparó contra el cuerpo de Alberto. Y seis minutos después, Iván Rosado malgastó un cabezazo inapelable a dos metros de la línea de gol. ¿En verdad quería ganar Osasuna? Parecía que no, hasta que Iván Rosado enganchó un zurdazo que se coló por la escuadra, al filo del descanso. Demasiado tiempo para una victoria que se anunciaba desde que se puso el balón en juego.

¿Y la Real? Estaba, deambulaba, triangulaba, pero no atacaba. Disparos altos, juego pausado, pases atrasados. Poca presencia, en definitiva, para afrontar a un equipo en estado de necesidad.

La segunda mitad escenificó toda la parafernalia del partida. Atacaba la Real Sociedad, sobre todo desde que ingresó al campo el georgiano Demteradze. El pequeño delantero tiene una forma de jugar que engaña. Siempre actúa acelerado, a velocidad de vértigo, como con prisa. Y eso asemejaba una intención de ganar el partido que, en realidad, la Real Sociedad nunca tuvo. Ni un disparo entre los tres palos atestigua la apatía del equipo guipuzcano, que prefirió reducir el campo a las rayas de las áreas. A la Real Sociedad le van a llover las críticas. Semicondenada de antemano por los afectados de turno, su partido será para Eugenio Prieto y compañía una prueba de cargo sobre la globalización del fútbol vasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de junio de 2001