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Reportaje:

El 'pichichi' gaditano

Un niño de seis años marca 100 de los 125 goles conseguidos por su equipo esta temporada

A José María Uriarte, Chema, con seis años, le temen los porteros. A punto de finalizar la temporada, ha marcado un centenar de goles de los 125 que ha conseguido su equipo, el Domingo Savio. 'Por su corta edad es un niño avanzado en sus conocimientos técnicos. Se mueve muy bien, es muy hábil y dispone de una gran visión de juego. Ha nacido con genes para ser un gran futbolista', detalla un informe de Manolo Lapi, un técnico que colabora con equipos profesionales.

Chema apenas le da importancia a estos comentarios porque, según confiesa, tan sólo se divierte jugando al fútbol en Cádiz cuando termina las clases en el colegio público El Trocadero, en Puerto Real. 'No me disgustan las clases de matemáticas, pero prefiero jugar al fútbol. Con el balón me divierto mucho más que en el colegio. Pero no soy mal estudiante. Mis padres me tienen dicho que primero a estudiar y luego a jugar al fútbol'. Aún así, no puede evitar que en el Domingo Savio sea venerado por sus propios compañeros.

José María apunta alto a la hora de señalar su modelo. 'Algún día, cuando sea mayor, me gustaría ser como Raúl. Es un fenómeno, el mejor de todos. Además, si llego a ser tan bueno como él, me encantaría jugar en el Real Madrid', detalla.

A su otro equipo, el Cádiz CF, le augura grandes éxitos: 'Vamos a ascender a Segunda División A porque somos mejores que el Tarragona. Además, Zafra y Duda tienen que marcar varios goles más porque son grandes futbolistas y todo el mundo los quiere'.

A Chema, pese a su gran capacidad goleadora, también le gusta el puesto de guardameta. 'Soy extremo, pero no me hubiera importado ser portero. Los hay muy buenos. Casillas es un monstruo y no entiendo por qué Camacho le ha quitado de la Selección Nacional y ha puesto a Cañizares. Armando, el del Cádiz, también es de los mejores porteros de España y tendría que estar jugando en Primera División', sentencia.

Este niño se desplaza tres días a la semana de Puerto Real a Cádiz para entrenar con sus compañeros de equipo. No le gusta faltar a ninguna de las sesiones, en las que prepara los partidos que disputa los fines de semana. Jornada tras jornada destaca por su olfato goleador. Quienes le siguen los pasos dicen de él que posee un hábil regate y tiene madera de extremo. Corre con velocidad la banda y penetra con facilidad en el área.

José María parece haber aprendido rápidamente también a sortear los elogios cuando afirma que siempre piensa en el equipo. 'Para que yo marque los goles me tienen que pasar la pelota y eso lo hacen los compañeros. En nuestro club hay muy buenos futbolistas, aunque en mí se fijan mucho porque soy el pichichi del campeonato. Creo que esto va por rachas. Hoy hago yo los goles y otra temporada le tocará a otro compañero', explica.

Su última pasión es el lugar donde vive : 'Únicamente dejaría Cádiz para jugar en el Real Madrid y, por ahora, soy muy pequeño para que eso ocurra. De todas formas, mis padres irán conmigo donde yo vaya. Lo haría también para ganar mucho dinero y quitar a mi padre de trabajar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de junio de 2001