Crónica:Torneo de Roland Garros | TENIS
Crónica
Texto informativo con interpretación

Robredo se despide, pero certifica su calidad

Al subcampeón júnior del año pasado le faltó experiencia, a sus 19 años, para derrotar al ruso Kafelnikov

Los recuerdos se acumulan en la cabeza de Tommy Robredo en relación con el torneo de Roland Garros, la cita sobre tierra batida del Grand Slam.

Hace tan sólo un año ya disputó la final parisiense en la categoría júnior, si bien entonces no pudo superar al chileno Fernando González, que sigue luchando ahora para hacerse un hueco entre los 100 primeros tenistas del mundo.

Pero este año Robredo se ha convertido en el jugador que más lejos ha llegado en el torneo inmediatamente posterior a aquél en el que fue finalista júnior. Ha conseguido pasar nada menos que tres rondas, ante el holandés Raemon Sluiter, el francés Jean-René Lisnard y el checo Bodan Ulihrach, y ha sido el único jugador que se plantó en los octavos de final sin haber cedido a sus adversarios ni una sola manga.

Sin embargo, su ciclo se cerró ahí. Robredo perdió ayer ante el ruso Yevgeny Kafelnikov. Pero lo hizo más por su falta de experiencia en las grandes competiciones que por las diferencias reales que, hoy por hoy, existen en sus respectivos juegos. 'Lo que marca las distancias con los grandes tenistas', reconoció Tommy, nacido en Hostalrich (Girona) hace 19 años y actualmente residente en Olot y Barcelona, 'es que ellos juegan siempre mejor los puntos importantes. Ellos hacen muchos breaks [rupturas del servicio] con pocas bolas de rotura. Y nosotros, los que empezamos, todavía no'.

A pesar de ello, Robredo consiguió romper cuatro veces el servicio del ruso y llegó a dominarle por 5-0 en la tercera manga, que acabó adjudicándose por 6-1. En la cuarta, incluso, el español rompió de entrada el saque de Kafelnikov y mantuvo esa diferencia hasta el sexto juego, en el que el ruso le devolvió la moneda y fue capaz ya de encarrilar definitivamente el partido. 'Me quedé con las ganas de ver una quinta manga para ver qué pasaba entonces', confesó Robredo, ciertamente decepcionado por su derrota final.

Robredo perdió, sí, pero su último partido parisiense le sirvió, en cualquier caso, para demostrarse a sí mismo que tiene nivel para ganar a cualquier jugador en cualquier momento. 'Vinimos a París sabiendo que ganar un partido estaría muy bien. Y resulta que, en definitiva, he ganado tres. Sin embargo, este no es el objetivo. Lo que queremos este año es jugar todos los torneos grandes para coger experiencia, para aprender. La cuestión no es subir muchos puestos en el ránking mundial, sino en el juego', explicó.

No es un planteamiento que un tenista que crece a su velocidad acepte fácilmente. Pero él ya ha demostrado muchas veces que tiene la cabeza muy bien amueblada.

Lo hizo cuando tan sólo tenía 14 años de edad y tres ofertas sobre la mesa para proseguir su carrera: una era de la Federación Catalana, otra de la multinacional IMG y la última de Advantage. Eligió ésta porque le permitía proseguir su camino tal como el lo había diseñado, en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat. 'Fue él quien tomó la decisión, no yo', contó su padre, Ángel.

Y este año, una vez concluida su etapa en el CAR, Robredo volvió a demostrar su personalidad cuando eligió a Mico Margets como técnico personal, de acuerdo con la Federación Española, que decidió mantener a Juan Avendaño en la dirección del equipo del CAR.

'Existe un acuerdo con la Federación para que probemos si las cosas funcionan hasta el próximo mes de enero', comentó ayer Margets.

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