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GIRO | CICLISMO

Osa se luce en la Marmolada y Olano cede a la lógica

Simoni es el nuevo líder, Frigo resiste y Pantani se derrumba

El Giro vivió ayer un cambio de italiano en el liderato, un nuevo fiasco de Marco Pantani y la confirmación de que España sigue teniendo escaladores fiables. El último en inscribir su nombre es Unai Osa, un guipuzcoano que cumplirá 26 años poco después de que termine la carrera y cuyo cuerpo parecía tener hasta ahora un imán con la carretera. Su especialidad eran las caídas. Pero debajo de las magulladuras hay un corredor que aguanta en la montaña con los escaladores más resabiados.

Osa cumplió su papel de hombre de montaña como Abraham Olano cumplió el suyo. No hubo un segundo milagro como el de 1996. Esta vez hubo una lógica aplastante y, para él, una etapa ni buena ni mala. Marchó en el segundo vagón, no junto a los mejores, pero tampoco demasiado descolgado. Perdió tres minutos, es decir, cuatro posiciones en la clasificación general. Lógica pura.

La carrera también venía anunciando hace días que Gilberto Simoni iba a coronarse como nuevo rey. Efectivamente, es el dominador de la montaña. Nadie tuvo fuerza para resistir sus decenas de tironcitos en la etapa reina, al paso por la Marmolada y el Pordoi. Sólo aguantaron Osa y un mexicano que se ha dejado ver por primera vez en este Giro: Julio Alberto Pérez Cuapio, de 23 años. Él tuvo la fortuna de estar en el lugar preciso en el momento adecuado. La que le faltó en la cuarta etapa, que no ganó por culpa de la cadena de su bicicleta. Su único mérito ayer fue resistir a Simoni y darle unos pocos relevos. Con eso obtuvo el premio gordo: la victoria. El italiano, magnánimo, se la entregó, aunque Pérez casi se empeñó en no recibir el regalo. Todavía no sabe cómo funciona eso de las contraprestaciones en el ciclismo.

A Osa también le pudo su candidez. No aguantó hasta el final porque en la Marmolada le entró el nervio y no se pudo reprimir. Se sintió sobrado y atacó. No entendió que Simoni era el más fuerte, y que bastaba con seguirle. Osa quiso hacerse grande con un paso de gigante. No comprendió que con pasos más cortos pudo haber sacado más. Pero el corredor del iBanesto.com dio un aviso a la italianada que venía por detrás.

Todo por decidir

Nada se decidió ayer en el Giro. Sólo hubo una selección natural y quedó claro quiénes no volverán a ganarlo, al menos en 2001. No lo volverá a ganar Pantani, que perdió cerca de siete minutos en el Pordoi. Le faltan kilómetros en sus piernas y tal vez le empiecen a sobrar años para volver al máximo nivel. Por mucho que el clan Mercatone le arrope hasta el fin, al Pirata ya sólo le queda devolver el fervor a los tifosi mediante su orgullo en alguna tarde propicia. Y, por supuesto, en la Vuelta a España.

Tampoco ganará el Giro el vencedor del año pasado. Garzelli se hundió con mayor estrépito aún que Pantani. La Marmolada (o paso de Fedaia) es un puerto inmisericorde. Si se le atraganta algún ciclista, no tiene piedad con él. Sus 13 kilómetros, con rampas hasta del 18%, pueden convertirse en un muro.

Con la etapa de la Marmolada y el Pordoi no se ha acabado la montaña esta semana. Aún queda de postre hoy el monte Bondone, aunque a media etapa y sin final en alto. Un alivio.

Clasificación de la 13ª etapa (Montebelluna-Paso Pordoi, de 224 kilómetros): J. A. Pérez Cuapio (Panaria), 7h 24m 48s. G. Simoni (Lampre), m. t.. D. Frigo (Fassa Bortolo), a 45s. H. Buenahora (Selle), a 48s. C. Contreras (Selle), a 49s. 6º Unai Osa (iBanesto.com), a 57s. V. Belli (F. Bortolo), a 1m 1s. 10º Abraham Olano (ONCE), a 3m 2s.

Clasificación general: G. Simoni, 63h 23m 15s. D. Frigo, a 48s. Vladimir Belli, a 1m 27s. U. Osa, a 1m 52s. I. Gotti (Alessio), a 2m 14s. A. Olano, a 3m 23s. 18º M. Pantani (Mercatone), a 8.04.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de junio de 2001