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Crónica:Giro | CICLISMO

Casagrande, primera víctima de una carrera loca

Francavilla al Mare

Francesco Casagrande (Fassa Bortolo), quizás el más grande favorito para adjudicarse el Giro 2001, se retiró de la carrera italiana con un radio roto. Es la víctima más importante y damnificada de una primera etapa absolutamente loca y caótica, marcada por las continuas caídas de los corredores en los últimos kilómetros, en los que la lluvia convirtió el asfalto en una pista de patinaje.

Otros de los favoritos, como el ganador saliente, Stefano Garzelli, Paolo Savoldelli y Jan Ullrich, sufrieron caídas que les costaron heridas menores y unos cuantos segundos en la general, víctimas de la emboscada que les tendieron de común acuerdo Gilberto Simoni, Abraham Olano y, sobre todo, un rabioso Marco Pantani. Garzelli, Gotti,

La victoria fue para el modesto italiano Ellis Rastelli (Liquigas), el más rápido de un grupo de 16 que organizaron la primera gran trifulca. El belga Rik Verbrugghe, que consiguió infiltrarse en la escapada a última hora, sigue líder.

Todo ocurrió en los últimos 20 kilómetros, en el imposible descenso del puerto de Chietti, sobre un asfalto liso y en un cruce deslizante, de pintura resbaladiza. Unai Osa, del iBanesto.com, fue el primero en atacar y el primero en ir al suelo. Poco después saltó Simoni, tercero en 2000, y, mientras uno tras otro decenas de corredores caían, la mayoría sin mayores daños, Marco Pantani decidió que no tenía por qué esperar más para sembrar el miedo en la carrera. A su ataque respondieron inmediatamente los muy atentos corredores del ONCE. Tres nada menos: Olano y sus muy fieles ayudantes Hruska y Azevedo. Todos colaboraron con gusto y tesón, recordando en algunos momentos la emboscada del Paso del Gois del Tour 99. Entre los 16 había otro español, José Luis Arrieta, del iBanesto.com, y dos italianos fuertes del Fassa Bortolo (Frigo y Belli), que limitó la pérdida.

Jan Ullrich, por su parte, mostró sus límites bastante antes, antes de coronar el puerto, y perdió, dicen que enfermo, casi dos minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2001