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Entrevista:FRANCISCO TOLEDO | RECTOR ELECTO DE LA UNIVERSIDAD JAUME I

'El Consell se comprometió a hacer cambios a la ley de consejos y espero que podamos hablarlo'

El nuevo rector de la Universidad Jaume I de Castellón, Francisco Toledo, llega a su puesto con el reto de conseguir que aplicación de la próxima ley de universidades no sea traumática en su ámbito de gestión. En ese sentido, todo lo que no es la universidad es el 'exterior'. Tiene planteados numerosos objetivos y todos siguen la línea marcada por el anterior rector, Fernando Romero. El primer cambio notable ha sido el de la lengua utilizada en sus textos, ya que mientras Romero utilizaba siempre el valenciano, Toledo lo hace en castellano. Ha compuesto un equipo de gobierno 'políticamente correcto' con el que pretende que evitar situaciones conflictivas.

Pregunta. ¿Cómo interpreta el no haber tenido ningún voto en contra del claustro en su elección como rector?

'Ha habido tensiones, pero dentro del Consejo Social se ha trabajado con consenso'

Respuesta. Creo que en todo el proceso, desde que empezamos, no ha habido nadie contrario ni a las ideas ni a las personas planteadas. Otra cosa es el mayor o menor grado de confianza, pero no hay motivos para oponerse a cuestiones académicas y no hay políticas extremas que a la gente le puedan hacer posicionarse.

P. ¿Con el nuevo equipo de gobierno y con sus planteamientos de relación con la sociedad se evitarán ciertas agresiones externas como las que ha habido?

R. Las agresiones externas no me preocupan. Esta universidad es de las que ha desarrollado mayor contacto con el exterior, en una actitud cooperativa de dar solución a los problemas y no crearlos y eso se ha de valorar. Hay buena base para pensar que no se producirá una situación conflictiva.

P. Aún así, ¿piensa tomar alguna iniciativa para recomponer las relaciones entre la universidad y el presidente del Consejo Social, Rafael Benavent?

R. Creo que todos los cambios permiten hacer borrón y cuenta nueva de muchas cosas. Más allá de las personas, permite abrir nuevas etapas y nuevas vías y eso va a ser posible. En cualquier caso, creo que se ha dado una imagen que no se corresponde con el funcionamiento del Consejo Social. Ha habido tensiones, pero dentro del consejo se ha trabajado con consenso.

P. ¿Por qué Agustín Escardino ha aceptado ahora el ser vicerrector cuando había rechazado antes otras ofertas?

R. La valoración la tiene que hacer él. Ha visto que es un momento interesante para la universidad y que el nivel de maduración y de cohesión permiten hacer muchas cosas. Él, que es muy académico y muy institucional, ha valorado que el Instituto de Tecnología Cerámica está asentado y que puede incorporarse a tirar del carro de la universidad.

P. ¿Qué le parece el proyecto de Ley Orgánica de Universidades?

R. Tiene aspectos positivos. La vigente Ley de Reforma Universitaria (LRU), que jugó un papel muy importante de transformación de estructuras y para hacer competitiva la universidad, se había quedado pequeña. La reforma es una respuesta y tiene aspectos positivos, pero hay otros que son novedosos y cambia casi todo, desde los órganos de gobierno, el sistema de acceso del profesorado, las figuras contractuales, el acceso de estudiantes, los planes de estudios e incluso la elección del rector. Es un proyecto sobre el que hay que meditar.

P. ¿Y el anteproyecto de ley de Consejos Sociales del Gobierno valenciano?

R. En el diplomático dictamen del Consejo Económico y Social se dicen muchas cosas. El Consell se comprometió a hacer cambios y espero que podamos hablarlo con el objetivo común de que los consejos sociales sean más participativos. Hemos de encontrarnos todos.

P. ¿Cree que el actual sistema es endogámico?

R. ¿Qué empresa no es endogámica? Si se entienden como endogámico el que mucha gente acabe donde se ha formado, sí. De otra manera, ¿cómo podría funcionar?. A priori no me parece una característica negativa que la gente tenga una actitud competitiva, que haya movilidad y eso es lo que hay que publicitar.

P. ¿Qué ofrece la Jaume I que no ofrezca otra universidad?

R. Por ejemplo, la configuración de planes de estudios que hace que todas las titulaciones tengan informática e idiomas, asignaturas relacionadas con Europa y estancias obligatorias en prácticas. Somos la única universidad que las tiene como obligatorias para todos, porque supone un esfuerzo organizativo tremendo. Tenemos convenios con 1.500 empresas e instituciones, más de 2.000 estudiantes en prácticas y, detrás de cada uno, un tutor en la empresa y otro en la universidad. Además, contamos con un profesorado joven y accesible junto a otros factores que a simple vista pasan inadvertidos.

P. ¿Puede poner un ejemplo?

R. Sí, la configuración del campus, con una parte central destinada a los servicios comunes, junto a ellos las aulas y en la parte exterior los departamentos. Esto posibilita que no haya flujos de gente ni dificultades de acceso a los profesores. La existencia de un campus único es una baza importante para que la libre configuración sea real y los estudiantes no deban renunciar a ciertas asignaturas por una cuestión de disponibilidad horaria.

P. ¿Tiene sentido seguir preocupándose por construir un campus cuando con las tecnologías de la información puede no tener mucho sentido un espacio físico para asistir a clase?

R. Las tecnologías introducen la transparencia y la democratización del conocimiento. La capacidad de tener más información en la red hará que el profesorado esté más preocupado por tener un buen material docente que los estudiantes van a poder comparar. Eso es positivo, pero de ahí a pensar que se va a estudiar una carrera desde casa con ordenador..... no creo que se llegue a ese extremo. Hay componentes de convivencia y de comprobación de distintos comportamientos que son necesarios. No creo que vaya a anular, ni repercutir ni disminuir la gente que está en los campusy tampoo creo que vaya a sustituir la enseñanza presencial, aunque sí incorporará a mucha gente.

P. ¿Qué distingue su proyecto del de Fernando Romero?

R. La principal distinción está en dos características. Primero, en el grado de maduración que actualmente es muy superior al de hace cuatro años. Hay más personas con su carrera asentada. Entre el personal docente y de investigación hay más de 400 doctores y un número de funcionarios fijos muy elevado y eso permite acometer otros retos como plantearse completar la investigación básica. También les permite dedicar tiempo a los cursos de postgrado o a títulos propios, que es la vía ideal para dar respuesta a necesidades muy concretas del exterior. La segunda caraectrística es que, dentro del campus, se ha logrado cohesionar un proyecto en el que ha convergido un grupo de gente muy grande que ha reflejado un sentido del campus. En estos años ha habido una sintonía muy elevada sobre cómo hacer las cosas y no tenía sentido un proceso electoral como el de hace cuatro años con dos listas sin un sustrato de ideología universitaria aplicado.

P. Esa es la base que ha dejado Romero. ¿Qué destacaría de su proyecto sobre docencia e investigación?

R. Hemos hecho una apuesta muy fuerte en el campo de la investigación. Con los 3.300 millones de fondos Feder tenemos la oportunidad de crear el edificio y los servicios de investigación y dotarlos de espacios y medios más flexibles para dar acogida a personal investigador, no necesariamente docente. Además, crearemos vínculos más fuertes con el entorno empresarial. En cuanto a la docencia, queremos introducir incentivos por resultados docentes, ya que hasta ahora no se ha repartido nada en los departamentos en función de la docencia.

P. ¿Cómo serán las relaciones entre la universidad y la sociedad?

R. Uno de los retos es el de crear una Agencia de Estudios Territoriales como vía para desarrollar otra de las labores de la universidad, que es ejercer como agentes de desarrollo territorial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2001