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Crónica:Segunda División | FÚTBOL

El líder auxilia al Atlético

Un Sevilla conformista permite al conjunto rojiblanco mantener sus aspiraciones pese a su pobre juego

Tres tiros a puerta, dos goles; dos tiros a puerta, dos postes. Lo primero lo hizo el Atlético; lo segundo, el Sevilla. Ganó el Atlético y pocos peros admite su triunfo por mucho que renunciara, de forma escandalosa, al buen juego. Pero era la de ayer una victoria innegociable. Ahí la tiene el Atlético, que consiguió prorrogar su sueño a costa del líder, de un Sevilla más aseado, cierto, pero conformista y cobarde hasta que no le quedó más remedio.

Dos partidos, dos victorias. Carlos Cantarero juega y gana. Decidió no darle la manija a Mena y juntar en los laterales a Aguilera y Roberto, por la derecha, y Fagiani y Toni, por la izquiera. Su propósito sería, amén de darle cierta fluidez al juego -y Mena no lleva muy bien eso de la fluidez- la de abrir el campo lo más posible. El problema es que ni Roberto ni Toni son lo que se dice duchos en el uno contra uno. Y, dado que hace tiempo que Correa presentó la dimisión, al Atlético le costó horrores entrar en contacto con Salva, que batallaba en solitario contra Prieto y Pablo Alfaro, que ya es batallar.

ATLÉTICO 2|SEVILLA 0

Atlético: Toni J.; Aguilera, Santi, Juan Gómez, Fagiani; Roberto (Hernández, m. 81), Wicky (Cubillo, m. 83), Hugo Leal, Toni M. (Dani, m. 68); Correa y Salva. Sevilla: Notario; Héctor, Prieto, Pablo Alfaro, David; Gallardo (Tevenet, m. 56), Casquero (Francisco, m. 81), Podestá (Míchel, m. 73), Fredi; Olivera y Zalayeta. Goles: 1-0. M. 57. Envío largo de Hugo Leal que cae al borde del área del Sevilla; el bote del balón supera a Alfaro y Prieto, que lucha con Correa, no llega al despeje. Salva empalma con la zurda junto al poste derecho. 2-0. M. 69. Centro medido de Dani desde la izquierda, Roberto supera en el salto a Prieto y Podestá y cabecea picado. Árbitro: Rubio Iniesta. Expulsó a Hernández (m. 90+) con roja directa y a Salva (m. 90+) por dos amarillas. Amonestó a Aguilera, Salva, Correa, Wicky, Casquero, Podestá, Prieto, Fredi y Francisco. Lleno. Unos 53.000 espectadores en el Vicente Calderón.

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El Sevilla vive sin prisa. Es el líder y se puede permitir lo que al resto les está prohibido. Es un equipo modelado para esta categoría y en su nómina no hay un solo futbolista de renombre. En días como el de ayer juega a lo que sabe. A esperar, a dormir el partido, a convertirlo en un tostón. Lo logró. Contó para ello con un Atlético doliente, histérico, que fue incapaz de encontrar soluciones, huérfano como se vio de un jugador capaz de inventar algo que admitiera el adjetivo decente.

Cabe preguntarse por qué alguien como Dani, por muy mal que esté físicamente, no entró en acción en aquel esperpento de partido hasta el minuto 67 siendo como es el único rojiblanco capaz de echarle imaginación al desbarajuste habitual.

Un tiro fuera del Atlético y cuatro, fuera también, del Sevilla. Así de ridícula fue la primera parte. No tenía mejores perspectivas la segunda cuando llegó el disparate perpetrado por Alfaro y Prieto, a quienes tomó el pelo un balón largo, inofensivo y bobalicón con la mala fortuna de que Salva andaba por allí.

De inmediato apareció Dani en escena y se hizo la luz. En el primer balón que tocó dibujó un túnel en el pico del área; en el segundo puso su envío en la cabeza de Roberto, que hizo el 2-0. Le entró entonces la prisa al Sevilla, al que no le quedó más remedio que hacer lo que no había hecho antes. Tirar a puerta, por ejemplo. Setenta y tres minutos tardó en hacerlo y el larguero escupió el cabezazo de Tevenet. Y en el tiempo añadido otro disparo suyo de falta, epílogo de un partido que llena de gozo al Atlético, por el resultado, claro, y que demostró que un equipo tan mojigato como el Sevilla puede ser el líder de la categoría.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2001