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Continuismo e izquierda pugnan por dirigir la Universidad Pompeu Fabra

Albert Carreras y Rosa Virós aspiran a suceder a Enric Argullol

Carreras, a quien en medios académicos se atribuye el apoyo del consejero para Universidades e Investigación de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, sería el candidato continuista, mientras que Virós, militante socialista, agruparía un amplio sector de la universidad partidario de cambiar algunas rigideces del modelo. Carreras se muestra partidario de evitar la confrontación electoral y asegura que buscará 'una candidatura de integración', si bien no explica quién la encabezaría. Virós prefiere que sea el claustro el que se pronuncie y se muestra reacia a integrarse en una candidatura única. Ambos candidatos gozan de gran prestigio en el ámbito académico y cuentan con experiencia de gestión universitaria ya que los dos, así como el propio Mas-Colell, han sido vicerrectores de la UPF.

Las elecciones al claustro se celebraron el 28 de febrero, pero no se constituyó hasta el pasado miércoles. La semana próxima se abrirá el plazo para la presentación de candidatos, y antes de final de mes debería haber nuevo equipo rectoral.

La UPF acaba de cumplir una década de existencia y ha sido dirigida, incluso desde antes de su fundación, por Enric Argullol, cuyo segundo mandato expira a principios del próximo mes de junio. En este sentido, la elección de su sustituto supone para la universidad barcelonesa más joven que alcance la mayoría de edad. A lo largo de sus 10 años de vida, la UPF -la única universidad pública española creada ex novo, junto a la Carlos III de Madrid, desde 1980- se ha convertido en una institución académica de referencia internacional cuya excelencia la ha llevado a ser acusada de elitista y a ser considerada erróneamente una institución privada.

Una de las señas de identidad de la UPF ha sido la recuperación de profesores de gran prestigio que ejercían la docencia en importantes universidades extranjeras, especialmente en Estados Unidos, entre los que destaca Mas-Colell, que dejó Harvard por el campus de la Ciutadella y que se perfilaba como el sucesor natural de Argullol. Su paso a la política y el hecho de que también quedaran descartados candidatos de peso como Jordi Pericot, por estar cercano a la jubilación, y el vicepresidente del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi-Sunyer, por razón de su cargo, abrió el abanico de posibilidades.

Guillem López, decano de Económicas, fue uno de los primeros en mostrar su disponibilidad, pero quien más abiertamente la manifestó fue Jordi Camí, catedrático de Farmacología y director del departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud al tiempo que director del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM). Camí, sin embargo, representa un sector de la UPF aún incipiente, los estudios de Ciencias de la Salud y de la Vida, que de momento sólo incluyen Biología y están a la espera de obtener Medicina, una de las asignaturas pendientes que dejará Argullol.

Tanto López, desde la prestigiosa Facultad de Económicas, que tiene una de las notas de corte más altas de España, como Camí, a la espera de desarrollar un foco científico de referencia, representaban el modelo altamente competitivo que, desde algunos sectores de la universidad se calificaba de darwiniano. En estas circunstancias surgió la candidatura de la politóloga Rosa Virós, que adquirió una fuerza sorprendente con gran rapidez.

Lo que parecía una elección sin perfiles se concretó de golpe. Albert Carreras -cuyo nombre ya había sonado-, un historiador económico, buen negociador, poco identificable con la imagen de cierta derecha neoliberal que abunda en Económicas, se situó como alternativa. López ya se había retirado, pero Camí anunció que no se presentaba y dio su apoyo incondicional a la candidatura de Carreras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001