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ENTREVISTA

'Quienes menosprecian el Estatuto no quieren ver la realidad'

Ramón Saizarbitoria (San Sebastián, 1944), director del Centro de Investigación y Documentación de Servicios Sociales (SIIS), sociólogo y uno de los escritores en euskera más renombrados, siente que no tiene más autoridad que cualquier otro ciudadano vasco para opinar sobre la situación de Euskadi. Pero se niega a que le tachen de 'cobarde y equidistante'. Por eso, y porque cree preciso gritar 'ETA no', se presta a hablar.

Pregunta. ¿Constata una fractura en la sociedad vasca?

Respuesta. Creo que se está produciendo y siento que una cierta catarsis es buena, porque aquí ha habido gente no nacionalista que ha vivido sometida, que durante mucho tiempo no se ha atrevido a manifestar su identidad y no sólo por el miedo a represalias, sino también porque socialmente era cutre y estaba mal considerado. Y ahora esa gente siente que puede decir lo que piensa, aunque de manera limitada, porque no hay libertad mientras a uno le pegan tiros por sus ideas.

P. ¿A la larga, puede salir cara esa división?

R. Tenemos que evitar entrar en la fase del rencor y primar la convivencia. Y en eso dan un gran ejemplo la mayoría de las personas que viven amenazadas. Me sorprende su mesura. Y no digamos las víctimas; parece que ETA elige a los más demócratas. Pero, admitido esto, creo que el político no debe estar condicionado por ello.

P. Los intelectuales tienden cada vez más a tomar una postura política. ¿Cuál es el papel que deben jugar?

R. Tienen que estar comprometidos desde su obra y exponer todos los matices. Lo que no creo es que deban posicionarse para decir las mismas simplezas que los políticos. Porque, además, lo que ocurre es que nos están devolviendo su tarea: nos sacan a la calle para que protestemos unos contra los otros y quizá deberíamos protestar contra su falta de profesionalidad.

P. ¿Cómo juzga entonces la actitud pública de Fernando Savater?

R. Me ha enseñado a pensar e incluso a cambiar el rumbo de mis ideas y ha asumido una tarea política y ciudadana muy importante de cara a esa catarsis. Le falta cariño en sus críticas y no puedo acompañarle cuando generaliza y responsabiliza al nacionalismo del terrorimo. Pero entiendo que tiene razón en algo fundamental: el nacionalismo tiene que replantearse qué es ser nacionalista.

P. ¿En qué sentido?

R. La conferencia que dio José Antonio Ardanza está marcando un camino muy interesante, en el sentido de la moratoria de esas aspiraciones que para muchos son míticas y simbólicas. El nacionalismo tendría que hacer ese acto de generosidad.

P. ¿Qué balance hace del autogobierno?

R. En el terreno que yo controlo, el de la cultura vasca, en estos 20 años se ha avanzado más que en 400 y hay que decir que en ese trabajo también ha participado el PSE. Quienes menosprecian el Estatuto es porque no quieren ver la realidad. No estoy de acuerdo con todas las políticas desarrolladas: en algunos casos creo que se ha tirado incluso mucho y en otros, poco. Si todos hubiésemos arrimado el hombro y no hubiésemos perdido el tiempo en tonterías, eso sí que habría sido construcción nacional.

P. ¿Le asustaría Mayor como lehendakari?

R. No. Le creo cuando dice que no van a venir a desmontar lo que se ha hecho en cuanto a política cultural y euskera. Serían muy torpes si lo hicieran.

P. ¿Y su defensa de una solución policial?

R. Creo que sólo policialmente no se soluciona nada.

P. ¿Tiene decidido el voto?

R. Digamos que estoy en una situación en la que podría votar a cualquiera de los dos lados. Pero estoy en contra de que en este momento votar a uno u a otro signifique algo malo o terrible. Creo que no es la hora de nada, es la hora de que cada uno vote lo que tenga que votar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 2001