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Una entrevista fuerza la suspensión del juicio a los jugadores del Leeds

El juez toma la decisión tras un relato periodístico de la familia del agredido

Lee Bowyer y Jonathan Woodgate, jugadores del Leeds United, serán juzgados de nuevo el próximo otoño por su supuesto ataque al estudiante hindú Sarfraz Najeib, ocurrido hace 15 meses a la salida de un club nocturno, después de que el juez anulara el proceso original por considerar que el jurado estaba contaminado y ya no podía ser imparcial. La culpa del fiasco la tiene la publicación de una entrevista concedida por la familia de la víctima al dominical The Sunday Mirror, donde se sugería que el asalto tuvo tintes racistas y llegó a oídos de los siete varones y cuatro mujeres encargados de decidir la suerte de los deportistas.

La cancelación del juicio, que había entrado en su décima semana y ha costado 8 millones de libras (algo más de 2.000 millones de pesetas), ha puesto de nuevo en la picota a la prensa sensacionalista británica por entrometerse en la labor judicial. Todos los medios de comunicación del Reino Unido saben que no deben publicar artículos que puedan influir en las deliberaciones de un jurado cuando un proceso está en curso, de ahí que el juez David Poole haya remitido la entrevista a la Fiscalía General del Estado para ver si el diario ha incurrido en un delito de desacato.

El juicio de Bowyer, Woodgate y sus amigos Paul Clifford y Neale Caveney parecía ir bien hasta que el rotativo rompió una promesa efectuada por escrito a la familia del estudiante agredido de que no publicaría nada hasta que el jurado hubiera acordado un veredicto. Los acusados niegan haber golpeado a Sarfraz Najeib hasta dejarle inconsciente. El pasado jueves, el mismo jurado que acaba de ser rechazado había absuelto a tres de los acusados, Woodgate, Clifford y Caveney, junto con otro futbolista compañero del mismo club, Michael Dubarry, de conspirar al ponerse de acuerdo para mentir.

La inesperada intromisión del rotativo ha venido a desbaratar un proceso de por sí muy delicado. Dado que la víctima es de origen hindú y sus presuntos asaltantes son británicos blancos, el juez David Poole deseaba mantener la causa libre de supuestas consideraciones racistas, descartadas incluso por la fiscalía. Cuando el Sunday Mirror publicó dos páginas enteras dedicadas a los recuerdos de la familia y a las veces que han sido objeto de abusos de esta índole en el Reino Unido, Poole tuvo que anular el juicio no sin antes criticar con dureza lo ocurrido.

'Todas las partes llevaban diez semanas tratando de ser imparciales y ocurre esto. Un desafortunado incidente que viene a sumarse a lo subjetivo que resulta estos días tratar un delito como racial', dijo el juez, provocando a su vez una polémica adicional. Desde la muerte del joven negro Stephen Lawrence, ocurrida en 1993 en Londres presuntamente a manos de un grupo de blancos pero que sigue sin resolverse, la policía británica ha hecho suyo el informe oficial que siguió al asesinato y recomienda calificar un asalto de racista si la propia víctima así lo percibe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 2001