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CARTAS AL DIRECTOR

Respuesta

Mi dibujo del 30 de marzo de 2001 le 'ha dejado completamente aturdido' al lector de EL PAÍS Clemente Mata Mena, de Barcelona. Pese a que el aturdimiento no sea la situación idónea para juzgar al prójimo, el señor Mata Mena me atribuye dos fechorías: una general: mis 'incondicionales ganas de diálogo con la banda terrorista ETA'. Y otra por el dibujo aludido, en el que, según el señor Mata, se 'equipara a las fuerzas de seguridad del Estado con terroristas y atracadores'. Con respecto a la acusación primera, le diré que la palabra ganas (y menos si son incondicionales) no entra en mi vocabulario político. Aunque sí es cierto que creo que un día (ojalá próximo, quizá lejano) habrá que hablar con ETA de los presos y de la entrega de armas. Antes, probablemente, habrá que admitir o excluir a EH del foro para la coexistencia. Y antes aún -y todavía no estamos en esta fase preliminar- habrá que sentarse con el PNV realmente existente para tratar de consensuar y coejercer una política antiterrorista -y posterrorista- común. (No profetizo, sólo desearía).

Por lo que se refiere a la presunta equiparación entre policías y asesinos, admito que el dibujo en cuestión se prestaba a lecturas diversas: en él, cuatro encapuchados idénticos respondían a cuatro 'profesiones' antitéticas: policía, atracador, terrorista y revolucionario. Lo hice el día de la llegada de los zapatistas a México y traté (y quizá no conseguí) de mostrar perplejidad ante un mundo (el nuestro) en el que un terrorista de ETA, un atracador de bancos, un policía de Euskadi y un revolucionario de Chiapas llevan la misma capucha. Señor Mata Mena: no equiparé actividades. Equiparé pasamontañas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de abril de 2001