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Reportaje:

De aquí a Broadway

Más de mil personas se presentan a las pruebas de dos musicales que se estrenarán en septiembre

Soñar con luces de neón, aplausos y lentejuelas ya no es sólo cosa de Broadway, el popular barrio neoyorquino donde se ubican los teatros más famosos del mundo. Madrid, que actualmente tiene en cartel cuatro musicales, se prepara para recibir en los próximos meses cuatro más: Hello Dolly, My fair lady, La jaula de las locas y Hermanos de sangre.

Y para conseguir un reparto para las dos últimas obras, que se estrenarán en septiembre, el empresario teatral Luis Ramírez busca estos días personas que sepan cantar, actuar y bailar. Al anuncio, colgado en escuelas de interpretación y en Internet, han respondido más de mil personas.

'Yo soy actor, no sé cantar', advierte Antonio, de 47 años, ya subido en el escenario. 'No te preocupes, intenta seguir el ritmo', responde César Belda, el director musical.

Para otros, en cambio, el problema no es la voz: 'Hola, me llamo Manuel y soy cantante lírico. El baile es mi punto flaco, pero aprendo rápido', dice el aspirante antes de empezar su prueba de canto. El candidato no tiene más apoyo que un papel. Sólo ha tenido una semana para grabar en su memoria lo que hubiera cantado, por ejemplo, Antoine, uno de los personajes homosexuales de La jaula de las locas: 'Yo soy lo que soy, mitad mujer, mitad la duda', entona Manuel. Después, se defiende como puede ante la prueba más temida por todos: improvisar unos pasos de claqué en el escenario. 'La jaula de las locas lleva mucho claqué y el problema es que muy pocos saben bailarlo', dice Juan Carlos Martín, uno de los coreógrafos.

Y es que el casting para este musical es muy especial, según reconoce Luis Ramírez, artífice de musicales como Jekyll & Hyde o El hombre de La Mancha: 'Buscamos chicos con apariencia femenina, ya que tienen que hacer de mujeres que trabajan en un cabaret'. Así se lo transmite a los jóvenes que, subidos a la tarima, intentan demostrar lo que valen: 'Sois mujeres, pero sin exagerar, no quiero payasos', explica.

En cambio, para Hermanos de sangre, que cuenta la historia de dos gemelos separados al nacer y que se enamoran de la misma mujer, la elección de los intérpretes es más sencilla: 'Es más bien una comedia dramática. Aquí el baile importa menos', explica Nacho Artime, que ha adaptado las dos obras a la versión en español.

Santiago Cano, de 20 años, lleva el dorsal 35 a la espalda. Le apetece más trabajar en La jaula de las locas que en Hermanos de sangre: 'Me parece mucho más divertida', confiesa este bailarín que ha trabajado en musicales en Japón. Al final de su actuación, mira al fondo del escenario esperando una respuesta y escucha la frase más utilizada de la tarde: 'Gracias por venir, ya te llamaremos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2001