'Ahora, lo que nos importa es que nos den los papeles'
Exceptuando los 47 días que permaneció encerrado en la iglesia del Pi, Mbaye Poue, de origen senegalés, vive de la venta ambulante. Ha participado en el encierro con una veintena de compatriotas, a los que se siente unido. Tiene 29 años y lleva 12 meses en Barcelona. No tiene documentación pero se siente muy afortunado porque cuenta con unos paisanos que le alojarán en su piso hasta que normalice su situación. Dice que no pasó penalidades para llegar a España -entró con un visado- pero sí para quedarse. Cuenta que algunas noches, para consolarse unos a otros, explicaban las vicisitudes por las que se vieron obligados a pasar para llegar hasta Barcelona. 'Pero eso ya es pasado. Ahora lo que nos importa es que nos den los papeles y que podamos trabajar y vivir aquí'.


























































