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Zaplana exige más peso de las autonomías ante Europa

El presidente de la Generalitat atribuyó a 'la coyuntura electoral' -la mayoría absoluta del PP en el Congreso- y a la situación que atraviesa el País Vasco una creciente densidad en la atmósfera política que desaconseja sacar a colación cualquier debate relativo al modelo de Estado. Y destacó la 'valentía' que entraña exigir ahora una mayor capacidad de influencia de los gobiernos autonómicos sobre las opciones del Gobierno, en particular cuando se negocian en Bruselas asuntos que afectan directamente al ámbito territorial de una comunidad autónoma.

Las propuestas de Zaplana chocan, efectivamente, con el severo discurso que Rodrigo Rato, vicepresidente económico del Gobierno, ofreció en la conferencia de Davos hace apenas un mes, donde insistió en negar a las regiones toda capacidad de negociación ante la Unión Europea sin el filtro del Ejecutivo central.

Pero el presidente reiteró ayer que, al margen de los intereses de un gobierno o de un partido concretos, su misión es defender los intereses de la Comunidad Valenciana. Y negó que el centralismo y el federalismo asimétrico sean las únicas opciones posibles a la hora de afrontar el debate sobre el desarrollo del Estado de las Autonomías, porque para 'hacer compatible lo común con lo plural' en el concierto de las administraciones regionales todavía cabe, dijo: 'Desarrollar el sistema hasta sus últimas consecuencias'.

Zaplana sugirió que la Comunidad Valenciana es el escenario ideal para suscitar ese debate, que tiende a contaminarse cuando se agita desde otros puntos del Estado. Y destacó la importancia que adquiere un sistema estable de financiación autonómia para 'culminar' el 'excelente' modelo de Estado recogido en la Constitución de 1978.

Según Zaplana, un sistema estable de distribución de fondos públicos pondría fin a 'los discursos de agravio' que reiteran algunos responsables autonómicos porque obligaría a 'gestionar' sin más. 'Sin recursos no hay autogobierno, sin corresponsabilidad fiscal no hay autogobierno', dijo, 'y yo me creo el autogobierno'.

Buena parte de la 'reflexiones' que el presidente formuló ayer en Valencia por invitación del Club de Encuentro Manuel Broseta se centraron en las interpretaciones sobre el acto de presentación de El acierto de España en Madrid, al que acudieron dos vicepresidentes del Gobierno, varios ministros, dos presidentes autonómicos, el arzobispo de Valencia o Ana Botella, esposa de José María Aznar, entre otros.

Zaplana reiteró por enésima vez que no tiene ningún interés por saltar a la capital del Estado. 'El autogobierno no es un escalón inferior', explicó, 'el Gobierno de la Generalitat no es un trampolín para saltar a otro sitio, es un fin en sí mismo'. En el mismo contexto, recordó que 'nadie interpreta' que Jordi Pujol, Manuel Fraga o José Bono - los presidentes catalán, gallego y castellanomanchego- 'aspiren a un ministerio' cuando sugieren cuestiones que desbordan el ámbito autonómico. '¿Es que aquí todavía no nos creemos el autogobierno?', se preguntó.

Pero al margen de las formas, sí admitió 'una objeción de fondo' al contenido de El acierto de España, la relativa a su negativa a abordar la reforma del Senado. Y comentó: 'Considere que no era el ámbito adecuado'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 2001

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