Un tanto agónico de Mostovoi salva al Celta

Una volea agónica de Mostovoi a cinco minutos del final, cuando ya tenía la eliminación en el cogote, redimió al Celta. Lo metió, por tercer año consecutivo, en los cuartos de final de la Copa de la UEFA. Un tanto postrero que salvó al cuadro vigués de doblarse una vez más a balón parado, una suerte a la que no ha sido capaz de poner remedio en toda la temporada.

Hasta ese gol desesperado, la superioridad respecto al Stuttgart sólo había conseguido traducirse en un gol. Y los alemanes jugaron su baza en un córner y a punto estuvo de salirle bien. En todo lo demás, el Celta no sólo fue superior, sino que se explayó con un fútbol que no se le recordaba. Pero fue poco productivo en el área contraria e inocente en la propia, y lo que iba para noche tranquila se convirtió en una empresa heroica. Tras el 1-1, quedó el encuentro para alguna jugada aislada. Llegó el tiro de Mostovoi al palo, y, sobre todo, esa volea última que prolongó la aventura europea del Celta.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 2001.

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