Columna
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Pragmáticos

'Estudiar con aplicación las artes liberales dulcifica el carácter y suprime la barbarie', escribieron los clásicos. Y aunque la traducción es tarea de exactitud imposible, la frase de Ovidio halla su correspondencia en estos tiempos aciagos: una buena escuela y un buen sistema educativo, donde se pudiera estudiar con aplicación, dulcifificarían caracteres y evitarían en gran medida la presencia policial en las puertas de escuelas e institutos, como ocurre con harta frecuencia.

A orillas del caudaloso Támesis parece que ya han caído en la cuenta de los clásicos, a pesar de la poca raigambre latina de los británicos, menor en todo caso que la nuestra. Allí, Alister Campbell, portavoz oficial del primer ministro de un gobierno laborista, ha dicho que la era de las bog standard comprehensives ha terminado. Las mencionadas no son otra cosa que centros escolares a los que el portavoz oficial califica de centros educativos basura, puesto que bog viene a ser como ciénaga o retrete. Ni que decir tiene que muchos directores y profesores de dichos centros se han dado por ofendidos en el Reino Unido a causa del calificativo empleado por el portavoz de Blair. Y ni que decir tiene que ese modelo de centro escolar responde a la llamada 'escuela comprensiva' dibujada y legalizada aquí por la LOGSE.

Pero los calificativos de Campbell son una anécdota. En realidad los pragmáticos socialdemócratas británicos han visto que el sistema de la escuela comprensiva no ha funcionado, y buscan remedio. En su programa electoral propugnan de nuevo la calidad en la escuela pública atendiendo a las capacidades y habilidades del alumnado; anuncian fuertes inversiones por mor de la igualdad de oportunidades, y hasta el mismo Tony Blair escribe en The Times que van 'a reducir la burocracia que agobia a los profesores'. Un enorme sentido del pragmatismo, de lo que es realidad concreta y no teoría, tienen estos británicos. A orillas del caudaloso Támesis priva la filosofía que considera la cara práctica de las ideas escolares como criterio para juzgarlas. Los laboristas quieren que la muchachada de 14 a 16 alcance un buen nivel de lectura, de cálculo numérico, que conozca las nuevas tecnologías según las aptitudes y habilidades de cada cual para que luego logren una titulación que les permita acceder a estudios académicos o a formación profesional. En fin, los muchachos estarán escolarizados según sus aptitudes y según sus habilidades individuales en el periodo de escolarización obligatoria.

A orillas del escuálido Turia, el escenario escolar en nuestros centros públicos de enseñanza es muy otro. La escuela pública de todos con el modelo de 'comprensividad' que legaliza la LOGSE, modelo caduco en el Reino Unido, se convierte lenta pero irremediablemente en una escuela subsidiaria de la privada o concertada, es decir, la escuela pública se convierte en la escuela de quienes no pueden, por razones económicas o razones académicas, acudir a la escuela privada o concertada. ¡Qué paradoja y qué contrariedad para los apóstoles, idealistas de despacho, que introdujeron aquí la escuela comprensiva! ¡Qué desatino, la política de la derecha gobernante que no mueve un dedo para iniciar ya las reformas que la LOGSE necesita! Unos y otros se olvidaron de los clásicos.

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