Reportaje:

Del colchón al césped

Los jugadores del Cádiz se encierran en el Ramón de Carranza para pedir soluciones a la crisis económica del club

La historia se repite. Y los principales perjudicados vuelven a ser los mismos. Los futbolistas de la primera plantilla del Cádiz Club de Fútbol SAD saben de sobras lo incómodo que es dormir en un colchón y pasar las horas muertas sin nada que hacer. El estadio Ramón de Carranza, en el que sueñan brillar los domingos, es ahora su residencia obligada y el escenario de sus pesadillas. Desde hace dos días secundan un encierro que ya vivieron el pasado mes de julio ante la posible desaparición de este histórico del fútbol español.

Los jugadores llevan cuatro meses sin cobrar y la situación se ha vuelto tan insoportable que no han tenido más remedio que optar por esta medida radical ante la nula respuesta del consejero delegado de la entidad, el empresario jerezano Antonio Mendoza. Éste, tras comprar el club hace dos meses, no ha cumplido con las expectativas generadas. El encierro llegó precedido por una esperpéntica rueda de prensa en la que comparecieron Mendoza, acompañado por los también empresarios Antonio Muñoz -ex presidente de la sociedad- y Rafael Gutiérrez Polanco. En la hora y media que duró su comparecencia ante los medios ninguno supo explicar las razones por las que no llegaron a un acuerdo para compartir el reparto de las acciones y el mando del club. Muñoz y Gutiérrez Polanco se comprometieron a desembolsar 120 millones a partes iguales, mientras que Mendoza se negó a poner los 60 millones restantes. Adujo que ya había aportado 30 de su bolsillo. La falta de acuerdo se plasmó mejor que nunca ante los micrófonos y los flashes.

Nada más comenzar el encierro, los jugadores empezaron a recibir muestras de solidaridad. En los dos últimos días, son varias las acciones que han emocionado a los 25 jugadores y 4 empleados recluidos en el estadio, convertido en lugar de peregrinación de familiares y amigos de los futbolistas.

Con todo, esto no hace sino maquillar una dura realidad. El capitán del equipo, Raúl López, exteriorizaba así el sentir general: 'Tiene que entender que hay compañeros que no tienen ni para comer. Además, a algunos les van a echar hasta de las viviendas. No hay derecho'.

Las explicaciones de Antonio Mendoza y sus ruegos para que tengan paciencia han dejado de surtir efecto entre los futbolistas. Pese a su delicada situación, los jugadores han hecho gala de una enorme profesionalidad. No han dejado de entrenar y atendieron con celo a las explicaciones de su entrenador Carlos Orúe en la sesión de vídeo sobre el Écija, el rival con el que se enfrentan el domingo.

Nadie en Cádiz es capaz de despejar la incógnita sobre el futuro del equipo más representativo de la ciudad. La afición lamenta que el Cádiz se esté jugando el ascenso en esta tesitura tan adversa. Los seguidores cadistas dictarán mañana su veredicto cuando el equipo salte al terreno de juego y Mendoza comparezca en el palco. Nadie duda de que los primeros recibirán el aplauso más cariñoso y el segundo la pitada más enérgica.

Aún así, Mendoza pide todavía un margen que parece habérsele agotado. 'Espero disponer pronto del dinero. No duermo por las noches pensando en estos futbolistas que se lo merecen todo. Me da vergüenza reconocer que les he fallado, porque deben de cobrar cuanto antes', confesaba ayer Mendoza, atosigado por las críticas y por el ruego de Muñoz y Gutiérrez Polanco de que ponga la parte que le corresponde para salvar al Cádiz y sus 92 años de historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de febrero de 2001.