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CARTAS AL DIRECTOR

Una estupidez

Creo que la mejor manera de definir a un estúpido es como aquel que hace estupideces. Y como, al fin de cuentas, hablar es, también, hacer cosas con palabras, quien dice estupideces es también un estúpido. Según parece por lo aparecido en prensa, el señor Cossiga, flamante premio Sabino Arana, se atreve a decir que los que no compartimos ideas nacionalistas somos fascistas, lo cual es una solemne estupidez. Las izquierdas, tradicionalmente, han sido universalistas y han considerado el nacionalismo como un rasgo pequeñoburgués y de derechas. Claro, que en la historia reciente ha habido un socialismo que se proclamó nacionalista en un buen ejercicio de oximoron, el Partido Nacional Socialista (alias, Nazi) alemán de Hitler y sus muchachos. Recuerde el señor Cossiga y sus admiradores que el fascismo italiano era más bien un partido en la línea del partido nazi, cuyo reflejo en nuestro país se llamó nacionalsindicalismo, inventado por otro nacionalista católico, como todos sabemos. Lo que parece que no sabe el señor Cossiga es que llamar a Sabino Arana soberanista católico no puede esconder la realidad a que apunta Antonio Elorza en la carta al director de EL PAÍS de 30-1-2001, es decir, que Arana (como luego Hitler, Mussolini, José Antonio y otros muchos hasta llegar a Milosevic) era realmente integrista y racista. Me apresuro a aclarar que, aunque estoy más en la línea izquierdista del universalismo, comprendo que haya personas que piensen que los oriundos de Villazoquete del Panduro son diferentes a los garrulos de los pueblos vecinos y que, por tanto, Villazoquete ha de ser soberano, ¡faltaría más! Mi queja no es contra el nacionalismo (a no ser que se convierta en un peligro para la integridad de los que no lo profesamos), sino contra las personas que hacen y dicen estupideces en público, que es, según la prensa, lo que ha hecho lamentablemente el señor Cossiga.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de febrero de 2001