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Entrevista:OSCAR | EL PERSONAJE | FÚTBOL | La resaca de la jornada

'Me mareé, no recuerdo más'

El jugador del Espanyol agradece a todos su vital ayuda

Un trago de agua fría, las secuelas de los nervios por el fallecimiento de un familiar, una mala digestión... Continúa especulándose sobre las causas del estremecedor episodio que sufrió Óscar García Junyent, de 27 años de edad, el domingo en Montjuïc.

El diagnóstico médico es que se trató de un corte de digestión. Pero lo cierto fue que el delantero del Espanyol, en el minuto 12 del partido con el Numancia, se desmayó y estuvo a punto de asfixiarse con su propia lengua. 'Hubo un momento muy crítico porque no respiraba', recordó ayer Lorenzo García, el médico del Numancia, que intervino tras ser advertido por los jugadores de la gravedad de la situación. En aquellos momentos no había rivales ni colores.

Salvador Oliveras, médico del Espanyol, pudo abrir la boca de Óscar y se benefició de la providencial colaboración del fisioterapeuta del equipo soriano, Patxi Bedia, que fue quien tenía más a mano, en su maletín, el tubo de Guedel. La cánula permitió restablecer el paso del aire por la faringe de Òscar, que recobró la respiración.

'Noté que me mareaba y me tendí en el suelo. Luego, ya no recuerdo nada hasta que desperté en la ambulancia, que fue cuando me di cuenta de que la cosa había sido grave', explicó el jugador, que abandonó el hospital el mismo domingo por la tarde, pero que ayer se sometió a nuevos análisis. Óscar vomitó a su llegada al hospital, cuatro horas y media después de haber almorzado lo mismo que sus compañeros: pasta, un poco de carne, puré de patatas y macedonia de frutas.

El propio Òscar, que, en prevención, no participará esta semana en los entrenamientos, cree que el contratiempo pudo deberse a que bebió agua fría tras el calentamiento previo al partido. Por si acaso, el técnico, Paco Flores, decidió ayer que fuera retirada la nevera de la que disponía el vestuario.

Los jugadores elogiaron ayer a Roger, hermano y compañero de Òscar en el Espanyol, ya que, pese al tremendo susto y a que no pudo contener las lágrimas, continuó jugando el partido.

'Agradezco a todos, a los médicos y los fisioterapeutas del Espanyol y el Numancia, así como a los miembros de la Cruz Roja que me atendieron, lo que hicieron por mí', concluyó ayer Òscar; 'sólo tengo palabras de elogio para ellos y mi hermano, que demostró gran profesionalidad'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de enero de 2001