Inversiones de alto riesgo

¿Valdrá realmente la pena? Los analistas de inversiones y los propios agentes del sector (operadores, fabricantes de equipos e ingenieros de telecomunicaciones) no dejan de darle vueltas a la pregunta de si las cantidades que se pagaron en las subastas de licencias UMTS en Europa se ajustan a las perspectivas reales del negocio. Por si fuera poco, en países como España, en los que se optó por el concurso, los procesos están también cuestionados debido a las reclamaciones presentandas en los tribunales. La Audiencia Nacional decidirá el próximo día 12 si suspende o no las adjudicaciones, como han reclamado Uni2 y Ferrovial, dos empresas de un mismo grupo perdedor.

La apuesta por la telefonía móvil tiene todos los componentes de una inversión de alto riesgo, al estilo de los portales de Internet: perspectivas de desarrollo inciertas, altos costes de inversión y un alto potencial de negocio a largo plazo.

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Para las operadoras tiene todo el sentido porque tienen que estar a la última en tecnología -aunque otras intermedias con siglas como GPRS o EDGE facilitan casi los mismos servicios que el UMTS- y las altas sumas pagadas por las licencias ayudarán a la criba prevista en el sector. Sin embargo, es el tipo de negocio que espanta a la banca.

Lo han dejado claro los bancos centrales de Francia y Reino Unido y el Banco de Pagos Internacionales, que han llamado la atención sobre el importante aumento de los préstamos de las grandes entidades a las operadoras. El Banco de Francia ha llegado a pedir "prudencia" a la vista de que en los diez primeros meses del año los préstamos a las operadoras se han incrementado en todo el mundo un 35% respecto al año anterior y superan los 57 billones de pesetas.

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