En blanco
Quiero, en primer lugar, indicar que en las últimas elecciones municipales no he votado a ninguna formación política, aunque sí he emitido mi voto en blanco. No he votado porque creía que ningún grupo político me ofrecía soluciones a los problemas con los que, como vecino de Madrid, me enfrentaba un día sí y otro también. Me parecía alarmante la falta de iniciativas y, sobre todo, ver cómo los partidos políticos carecían de imaginación.En los últimos meses he visto con sorpresa cómo el Ayuntamiento de Madrid ha enfocado el tema del tráfico con algo más que tecnicismos: ha buscado la innovación. Desde la celebración del Día sin coches, hasta la propuesta de la modificación de la hora de entrada para descongestionar la hora punta, llegando a las actuales medidas para paliar la congestión navideña, ofrecen, si no grandes resultados, sí al menos posibles soluciones. Tengo que reconocer que el actual concejal de Tráfico, recientemente nombrado, parece el rey del optimismo; pero quizá sea el indicio de que cree en lo que está haciendo y cree, además, que es lo correcto.
Al menos hay una cosa que quizá demuestre que está en el buen camino: el rechazo sistemático de la oposición a cualquier medida adoptada en bien del transporte público, lo que me reafirma en mi teoría de que lo difícil en política no es gobernar, sino estar en la oposición y ver cómo el que gobierna lo hace bien.
En las próximas elecciones, cuando vote, tomaré la decisión. Lo que está claro es que en mi balanza valoraré positivamente la lucha contra el tráfico que el Ayuntamiento de Madrid mantiene abierta.- Javier Olariaga Romero. Madrid.


























































