El asalto de la policía turca a las cárceles suma un total de 27 muertes
El asalto de las fuerzas de seguridad a una veintena de cárceles en toda Turquía concluyó ayer con la toma de la prisión de Umraniye, en Estambul, tras cuatro días de operaciones que costaron la vida a por lo menos 27 personas y dejaron un centenar de heridos. En esta última intervención para acabar con una huelga de hambre que duraba ya dos meses, murieron cuatro reclusos, al menos uno de ellos por disparos de los gendarmes."Las operaciones llevadas a cabo en la prisión de Umraniye han concluido", informó a la prensa el ministro de Justicia, Hikmet Sami Turk.
Umraniye, situada a las afueras de la parte asiática de Estambul, era el último establecimiento penitenciario, tras la rendición el jueves de los reclusos de la cárcel de Canakkale, al norte del país, que las fuerzas de la Gendarmería no habían logrado controlar desde que empezara el asalto el pasado martes.
"Cuatro presos han perdido la vida en Umraniye", manifestó Turk, sin precisar las circunstancias. Uno de ellos fue víctima de las balas de los gendarmes, que le dispararon cuando, con sus ropas en llamas, se lanzó contra ellos. Según el ministro, la mayoría de los reclusos se inmoló obedeciendo instrucciones.


























































