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La película 'Billy Elliot' se convierte en el último fenómeno del talento británico

Stephen Daldry debuta con un filme sobre la pasión por el ballet del hijo de un minero

Con la huelga minera de 1984 como rudo telón de fondo, la película británica Billy Elliot narra la aventura de un niño que descubre su repentina pasión por el ballet en un entorno de tradicionales hombres mineros. Jamie Bell, el niño de 13 años que protagoniza la película, y Stephen Daldry, el director de teatro británico que ha debutado con este filme, presentaron ayer en Madrid la película. Billy Elliot se ha convertido en una sorpresa en Estados Unidos (donde incluso se postula para los Oscar) y en los países donde se ha estrenado. En España lo hará el próximo 26 de enero.

Fred Astaire

Con una extraña mezcla de humor y tristeza, de cine social y de cine poético, Billy Elliot narra la historia de un niño que un día se cuela en una clase de ballet clásico y descubre su pasión por el baile. El niño, hijo y hermano de mineros, se encuentra con los prejuicios de una familia que considera su vocación por el baile como una desviación "de nenazas, maricones y cursis". La película ha sido calificada en Estados Unidos para adultos por el vocabulario que utilizan los personajes, y el director se ha visto obligado a preparar una segunda versión para todos los públicos "limpia" de tacos. "En un pueblo minero se blasfema constantemente", afirma Daldry. "Sería absurdo pensar que no se dicen tacos. A pesar de eso hemos hecho una segunda versión para la televisión americana". Daldry, sin aparente cinismo o quizá con una dosis exagerada de él, añade: "Así la podrán ver los niños".Lo que ha ocurrido con Billy Elliot es una sorpresa hasta para su propio director. Se trata de una película "pequeña" que en pocos meses lleva una carrera imparable de buenas críticas y buena taquilla. En España se proyectó en octubre en el Festival de Cine de Valladolid, donde logró dos importantes premios, el del público y el Pilar Miró al mejor director novel.

Daldry, a pesar de los premios, se interesa por los comentarios críticos aparecidos en la prensa española. El director asegura que no sólo no se esperaba estos resultados, sino que el éxito no repercutirá para nada en sus nuevos proyectos. El director, sin embargo, adelanta que su próximo proyecto es una película "de actrices" protagonizada por Meryl Streep, Nicole Kidman y Julian Moore. "No se trata de una superproducción de Hollywood", advierte a la defensiva, "sino de una película británica sin un gran presupuesto".

Vestido de negro, pero con un reloj de niños en la muñeca, Daldry afirma que se decidió por esta película (escrita por Lee Hall) porque no tenía "ni una pizca de ironía". "El cine británico abusa de la ironía y yo estaba harto de tanto deconstructivismo, de tanta modernidad y posmodernidad. El guión de Lee Hall es conmovedor y está lleno de talento". "El éxito", continúa Daldry, "no me impresiona. En el teatro se dice que con el éxito llega la hora del fracaso y que con el fracaso llega la del éxito".

Para Daldry, la era conservadora de Margaret Thatcher logró, "como todos los Gobiernos de derechas", la paradoja de que la cultura se vuelva más interesante ante un entorno adverso. Para el director, mientras el teatro se basa en la reacción sobre experiencias auténticas, el cine se basa en un nivel más inconsciente, que tiene que ver con el lenguaje de los sueños.

Jamie Bell, el niño que interpreta a Billy Elliot, habla de Fred Astaire y Gene Kelly como sus dos mitos del baile. Su interés por la danza surgió a raíz del divorcio de sus padres. "Yo tenía seis años cuando mi hermana me llevaba a sus clases de ballet porque mi madre trabajaba y no tenía con quién dejarme". Bell no tuvo que enfrentarse con su familia, su madre le regaló sus primeros zapatos de claqué, "pero sé lo que es que te insulten en el colegio por bailar. Al final sabes quiénes son tus amigos y quiénes no".Alto, delgado y rubio, Jamie Bell, de 13 años, lleva el peso de una película donde lo menos insultante que le dicen es Mr. Tutú y para la que necesitaron ver a más de 2.000 adolescentes. "La película la estrenaron en mi colegio. Algunos niños pequeños me pedían autógrafos, otros se metían conmigo y algunos mayores incluso me dijeron que, si tenía problemas, que les avisara, que ellos se encargarían de defenderme".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 2000