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Los guerristas se hacen con el control absoluto del PSOE asturiano tras un congreso nada integrador

El 28º Congreso de la Federación Socialista Asturiana (FSA) concluyó ayer sin la integración y renovación prometidas por el nuevo secretario general, Javier Fernández. Los socialistas salieron tan divididos como habían entrado y con una ejecutiva que pasa a estar dominada exclusivamente por la facción guerrista, hegemónica también en el grupo parlamentario, y que había apoyado a Fernández frente al candidato del sector renovador y del Gobierno del Principado, Álvaro Álvarez. La nueva ejecutiva escenifica así el cisma existente entre los dos bloques en que se divide casi al 50% la FSA y supone un rearme del guerrismo. Los estatutos de la federación sólo permite votar a favor o la abstención. Ayer, el 48,02% de los delegados votó a favor de Fernández. El 51,97% se abstuvo.Fernández, que había prometido una renovación plena de la dirección y la integración para superar la división existente y los enfrentamientos vividos en los últimos meses entre el Gobierno (renovador) y el grupo parlamentario (guerrista), mantiene en su equipo al núcleo duro del guerrismo y de la ejecutiva saliente, por lo que los renovadores optaron por no aceptar ninguno de los puestos que se les ofrecían -la Secretaría de la Mujer y ocho vocalías-, que juzgaron insignificantes, y votaron en blanco. La renovación anunciada por Fernández se hizo imposible tras la fortísima presión negociadora a la que fue sometido por los guerristas. aplicando las técnicas tradicionales de los sindicatos. Fernández permaneció reunido con el sector hegemónico desde las 22.00 del sábado hasta las dos tarde del domingo con un descanso de tres horas para dormir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de noviembre de 2000

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