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Siempre Raimon JORDI GARCÍA-SOLER

Cuando, a finales de 1962, Raimon irrumpió en Barcelona, con sus canciones y con su guitarra, absolutamente nadie podía ni siquiera imaginar que casi 40 años después, a finales del para entonces muy lejano año 2000, Raimon seguiría con sus canciones y con su guitarra, y además y sobre todo con una obra de una magnitud considerable y con un peso específico notable. Pero es así, por mucho que extrañe aún a algunos la supervivencia de un creador que durante las últimas cuatro décadas ha puesto poesía y música a la vida de nuestro país, como se encarga de demostrarnos de nuevo con la reciente edición de la integral de su obra, con nuevas canciones y con nuevos recitales, como los que protagonizará a partir del próximo 17 de noviembre en el barcelonés Palau de la Música Catalana. Sólo la ignorancia o la mala fe pueden ayudar a explicar que todavía ahora persistan los comentarios reduccionistas sobre la obra de Raimon, que algunos querrían ver archivada en algún museo de la resistencia, como si se tratase tan sólo de un testimonio más o menos incómodo de tiempos pasados, que lo es, y de qué modo, porque al escuchar con atención algunas de las más míticas canciones cívicas del Raimon antifranquista uno se percata de verdad de cuánta amnesia vino con la amnistía, cuánta desmemoria nos trajo la transición. Cuando, un par de años atrás, Raimon publicó su antología de canciones de amor, para más de uno fue una sorpresa descubrir a un Raimon que lleva ya más de 30 años componiendo, escribiendo e interpretando algunas de las mejores y más completas canciones de amor que existen, hasta un total de 17 piezas con esta temática. Ahora, con la reciente aparición de la nueva integral de Raimon -es ésta ya la tercera que edita, cada vez con un trabajo más elaborado y complejo, más reposado y acabado, combinando grabaciones ya históricas con otras de nuevo cuño-, para más de uno será todavía una sorpresa descubrir las múltiples dimensiones de la obra raimoniana. Porque, por extraño que a más de uno le parezca, la obra de Raimon abarca una enorme cantidad de temas, desde las primitivas canciones de un corte existencialista y metafísico hasta sus más recientes piezas de madurez, reflexivas y serenas, pasando por las composiciones de un contenido más perentoriamente cívico y político, por las canciones de amor o por las excelentes y numerosas musicaciones de textos de algunos poetas, tanto clásicos -especialmente Ausiàs March, pero también Roís de Corella, Francesc Eiximenis, Jordi de Sant Jordi- como contemporáneos -sobre todo Salvador Espriu, pero también Pere Quart. La audición atenta de esta nueva edición de la obra integral de Raimon -recogida en una decena de CD, los ocho primeros con 142 grabaciones de estudio, mientras que los dos últimos recogen sólo grabaciones en directo realizadas tanto en España como en el extranjero, con 38 canciones más- no sólo nos permite conocer los últimos trabajos elaborados por Raimon -siete espléndidas canciones de gran madurez creativa-, sino que por encima de todo nos restituye en toda su complejidad la obra de un artista que como nadie más ha construido desde su propia personalidad solitaria una producción de canciones que es un reflejo fiel de la más reciente historia de nuestro país. Esta tercera integral raimoniana reincorpora incluso aquel lejano Se'n va anar con el que ganó el Festival de la Canción del Mediterráneo, en 1963, junto a Salomé e incluye asimismo su particular versión catalana de la Amanda de Víctor Jara, para recoger así la totalidad de las canciones interpretadas hasta ahora por Raimon durante los ya casi 40 años de ininterrumpida actividad artística. Cuando, el próximo día 2 de diciembre, Raimon cierre la serie de siete recitales barceloneses en el Palau de la Música Catalana, cumplirá 60 años. Nadie, comenzando por el mismo Raimon, hubiese podido imaginarse a finales de 1962, cuando llegó por vez primera a Barcelona con su guitarra y con sus canciones, que tantos años después seguiría cantando, escribiendo y componiendo sus canciones e interpretándolas en público. Quedan muy lejos aquellos tiempos, con aquel ya legendario primer disco -Al vent, Som, La pedra, A cops- que tantas cosas cambió, desde la asunción del catalán de Valencia como una forma más de una misma lengua hasta la heterodoxia en el cante, pasando sobre todo por el insobornable espíritu crítico de toda la obra de Raimon. Lejos queda el grito desgarrado de aquel joven universitario de Xàtiva que supo emocionarnos e interesarnos con sus canciones, pero esta lejanía es sólo temporal, porque aquellas viejas canciones siguen teniendo aún ahora una gran fuerza expresiva. Esa misma fuerza expresiva que impregna la totalidad de la muy abundante obra de Raimon, recogida por vez primera en su integridad y diversidad en esta nueva edición de su producción. Esa misma fuerza expresiva que se manifiesta con una extraordinaria madurez en sus últimas canciones. Esa misma fuerza expresiva que volveremos a encontrar no sólo a través de la audición de esta nueva integral, sino sobre todo en sus actuaciones.

Jordi García-Soler es periodista.

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