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Sydney 2000GIMNASIA

España se hace un nudo

El conjunto de rítmica pasa del oro en Atlanta al último puesto en Sydney

El conjunto español de gimnasia rítmica, campeón olímpico en Atlanta, cayó con estrépito en el Pavillion 3 del Olympic Park. Por un nudo y dos mazas. Carmina Verdú, una de las mejores gimnastas en competición, tuvo el día negro. En el primer ejercicio se le hizo un nudo en la cinta al hacer el dibujo, y aunque trató de quitarlo, porque supone una penalización grave, no lo logró. España, tras el primer ejercicio de tres cintas y dos aros, quedaba ya al borde del precipicio. Tenía que rondar la perfección en el segundo, de cinco mazas, para poder aspirar a estar entre los ocho mejores. Era ya bastante insólito y decepcionante que un conjunto que acostumbra a salir de las grandes competiciones entre los tres primeros fuera décimo y último. Necesitaba remontar superando al menos a dos países, pero el desastre se consumó. Carmina lanzó mal una maza que no pudo recoger una compañera, y ella misma falló otra recogida.Lo lamentable es que los dos ejercicios de España fueron magníficos en su conjunto. "Hemos hecho todo lo difícil y hemos fallado en lo fácil", decía una compungida Igone Arribas sentada en la grada mientras hacía su ejercicio de cintas y aros Rusia, que acabó segunda tras una impresionante Grecia, espléndida, en la jornada de clasificación para la gran final.

Pese a los intentos desesperados de Verdú por corregir el dichoso nudo sin perder el ritmo, España salió muy penalizada -una décima de punto de castigo por cada movimiento realiza-do-. Pararse completamente a quitarlo hubiese sido aún peor, porque se habría roto el ejercicio, que fue magnífico. Carmina lo intentó, pero... "Una penalización máxima para una imprecisión mínima", dijo la entrenadora, Nancy Usero.

España salió a por todas al segundo ejercicio. Pero las mazas se fueron al suelo en los dos primeros lanzamientos generales.Los tres siguientes fueron buenos, muy buenos, pero el desastre era ya inevitable. España derrapó hasta el último lugar. Los sueños de medalla en conjuntos -en individual ya sabía que lo iba a tener complicada- se evaporaron. Y tan sólo cuatro años después de haber subido a lo más alto del podio en Atlanta.

El relevo lo cogieron ayer Grecia, Rusia y Japón, máximas favoritas a repartirse los metales, aunque en la final, como sucede en la gimnasia deportiva, se parte de cero y no valen las notas de la calificación.

En la competición individual, la gran favorita, la rusa Alina Kabaeva, un portento de flexiblidad y sentido plástico, es ya líder con dos notas impresionantes (9,916 en cuerda y 9,925 en aro), la nota más alta de la jornada. Hoy tendrán lugar los ejercicios de pelota y cintas. Almudena Cid y Esther Domínguez van 11ª y 12ª.

Lágrimas de desencanto

El exterior del Pavillion 3 parecía la salida de un funeral. La familia real y todos los altos cargos de la delegación española consolaban a las gimnastas y se consolaban entre ellos. Emilio Butragueño, asesor en el CSD para las relaciones con los atletas, ejercía de paño de lágrimas como está haciendo con eficacia y su discreción habitual durante los Juegos. Trabajo para animar no le falta. Nancy Usero, la entrenadora, con una actitud digna, pero destrozada, no se lo podía creer: "Ha sido una falta de amplitud en el giro de la cinta y por eso se ha hecho el nudo. Después de ese fallo era ya dificilísimo remontar ante equipos tan fuertes como están aquí. No tenía esperanzas porque había que clavar el ejercicio de mazas. Y bueno, ha venido todo de una gimnasta que no voy a dar el nombre, pero que ha sido la que ha fallado. Puede tener algunos problemas en los entrenamientos, pero se crece en la competición. Y hoy, no. Se supone que veníamos por la medalla y si me dicen que va a pasar esto no me lo creo".Lorena Guréndez, la única superviviente del conjunto que ganó el oro de Atlanta, parecía aún más destrozada que sus compañeras. Con los ojos rojos de llorar dijo: "Se nos ha hecho un nudo bastante grande y luego se nos han caído dos mazas... Sí, en plural, porque es un trabajo en equipo y si una falla el equipo falla, y si se hunde una el equipo se hunde también. El equipo somos todas, eso lo tenemos muy hablado". El nudo se le hizo entonces a ella en la garganta, y tras recuperar la voz, concluyó: "No, no sé lo que voy a hacer ahora, ánimos tengo pocos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2000

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