Los españoles agonizan Arantxa y Corretja caen y al doble masculino le salva la lluvia

El tenis español agoniza en Sydney. Los Juegos Olímpicos se le han atragantado. Primero fue Conchita y después el doble con Arantxa. Ayer, ella misma cayó en el torneo individual ante Venus Williams, 3-6, 6-2, 6-4, y Àlex Corretja frente al alemán Tommy Haas, 7-6 (9-7), 6-3. En dos días se ha ido el 75% de la armada. Ayer, sólo se salvó el doble de Albert Costa con Corretja, que hizo de tripas corazón después del partido individual. Pero fue por la lluvia, que empezó a caer por primera vez en los Juegos y aplazó el encuentro cuando estaban igualados a un set (7-6, 3-6) con los bielorrusos Max Myrnyi y Vladimir Voltchkov y perdían en el tercero por 4-3. Hoy terminará el partido y también jugará en cuartos de final el que se ha convertido en la solitaria esperanza española, Juan Carlos Ferrero, frente al francés Arnaud di Pasquale. Pero el panorama no puede ser más sombrío, porque tanto él como el doble, si ganan, tienen unos cuadros especialmente difíciles para continuar camino de unas medallas cada vez más lejanas.El primero en caer fue Corretja. A mediodía hacía sol y un viento respetable, que anunciaba el tiempo revuelto de la tarde-noche. Corretja, como ya le ocurrió ante el francés Clement, sudó lo suyo, pero tratándose de él siempre quedaba la esperanza. Corretja empezó tan a remolque el partido que cuando se quiso dar cuenta tenía un 3-0 en contra y hasta un 5-2. Ante un Haas que tampoco sacaba demasiado bien, el español no acertaba a moverse ni a mover al alemán. Pero como una hormiga fue arañando los errores del rival, y con más astucia que calidad llegó a igualar a cinco juegos y luego a seis. En el desempate vino la clave del partido. Fue cuando mejor jugó Àlex, pero desperdició una ventaja de 6-3, es decir, hasta tras bolas de set. Haas aprovechó la ocasión y se impuso por 9-7.

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Perder un set así marca y Corretja lo acusó. Haas le rompió el servicio en el tercer juego y aunque estuvo dos veces a punto de recuperarlo no lo logró. Con 5-3 y ya al borde del abismo, Corretja discutió una bola que se fue fuera en un síntoma de desesperación, y aunque luchó hasta salvar dos bolas de partido no pudo con la tercera. Final de trayecto en menos de dos horas (1.54).

Por la tarde, Arantxa trataba de repetir su triunfo sobre Venus Williams en Roland Garros. Pero sólo pudo ganarle un set bastante caótico en el que ambas jugadoras consiguieron los cuatro primeros juegos con el servicio de la rival. Era ya en la pista central y el viento, aunque seguía, no molestaba. Quien molestaba a Venus era la Arantxa de siempre, correosa, devolviendo todas las bolas, incansable en todos los peloteos desde el fondo de la pista. Así logró forzar los fallos de la estadonunidese y tomar ventaja hasta vencer en el primer set, 6-3. Si Williams quería ganarla, según dicta su última e imparable serie de éxitos, tenía que remontar. Y lo hizo. Empezó a mandar en el partido a base de sus golpes profundos y no dejó ya que Arantxa la molestara más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 24 de septiembre de 2000.

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