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SYDNEY 2000

El atletismo toma el relevo

El rey de los deportes olímpicos llega para agarrar el protagonismo de la segunda parte de los Juegos

El atletismo entra hoy en acción para protagonizar la segunda parte de los Juegos de Sydney. La primera semana ha sido alentadora en todos los terrenos. Después de la decepción de Atlanta, todo es saludable en Australia: la altura de las competiciones, la calidad de los recintos y la presencia masiva de público, cuyo fervor no tiene nada de sectario. La gente está entusiasmada con los formidables resultados que cosecha Australia en casi todos los deportes, pero reconoce inmediatamente el valor de lo excepcional, cualquiera que sea su protagonista. Qué se puede decir de un público que ovacionó al ruso Alexander Popov como si fuera uno de los suyos en la ceremonia de presentación de la final de 100 metros libres. Y lo mismo hizo con el holandés Van den Hoogenband, el nadador que había derrotado a Ian Thorpe y Michael Klim.Lo mismo sucederá en el aparatoso estadio olímpico, el mayor que se ha construido jamás para unos Juegos. Su aforo es de 110.000 personas, y no hay duda de que se llenará en cada jornada. Hasta las pruebas más minoritarias han congregado a miles de personas. El atletismo llegará para coronar esta edición magnífica. Es el momento de Marion Jones y Maurice Greene, de Michael Johnson y Wilson Kipketer, de El Guerruj y Gebreselasie, de Cathy Freeman y Masterkova.

Tras las hazañas de Thorpe, Van den Hoogenband y De Bruijn en el Acuatics Center, los atletas tienen un trabajo difícil. Nunca se ha visto una semana de natación como la de Sydney. No será sencillo superarlo en el estadio. Pero es el atletismo el deporte que generalmente pone nota a los Juegos. Hay algunas incertidumbres, derivadas de las avanzadas fechas y del temor al frío y la lluvia. Hasta el momento los días han sido espléndidos, sobre todo en las horas diurnas. Por la noche, el frío se deja sentir en la bahía de Homebush, donde se levanta el Parque Olímpico. Habida cuenta de que las pruebas de velocidad se resienten con las bajas temperaturas, y que finales como las de 100 metros se disputarán entrada la noche, es lógica la preocupación por el nivel de las marcas.

El desafío de Marion Jones será el eje de la competición. La atleta estadounidense persigue la conquista de cinco medallas de oro, empresa que ningún atleta ha logrado hasta ahora. Se encontrará con dificultades extremas. Se da por segura su victoria en los 100 metros y por probable su triunfo en los 200. A partir de ahí, se abren demasiadas conjeturas. En longitud tendrá que superar todas sus deficiencias técnicas para cazar un salto ganador, porque, lo quiera o no, Marion Jones es una velocista, y no una saltadora. Las pruebas de relevos también ofrecen complicaciones a la atleta estadounidense. Si Inger Miller no se recupera, Bahamas puede vencer a las norteamericanas en los 4x100 metros. Y en los 4x400, no hay un equipo dominante.

La primera jornada está marcada por la presencia de Jones y Maurice Greene en los 100 metros. Se esperaba también el duelo entre Cathy Freeman y Maria José Perec en los 400, pero la francesa ha hecho mutis por el foro. Alegó una supuesta amenaza para abandonar Australia. Los más indignados han sido los atletas franceses, alguno de los cuales llegó a decir que nunca han considerado a Perec como integrante del equipo. La atleta francesa ha llegado a los Juegos con escasísimas competiciones en los tres últimos años. Afectada por una rara enfermedad de la sangre y enfrentada a su antiguo entrenador, el estadounidense John Smith, Perec ha terminado por buscar refugio en Rostock (Alemania), dirigida por el marido de Marita Koch. Su huida suena a excusa banal. Y no lo dicen los australianos, sino los propios atletas franceses.

Para los españoles, los principales objetivos están en las pruebas de marcha -Paquillo Fernández en los 20 kilómetros, y Jesús García Bragado y Valentín Massana, en los 50-, en la maratón y quizá en el salto de longitud, si Yago Lamela es capaz de acercarse al nivel que demostró el pasado año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de septiembre de 2000