Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
VUELTA 2000

La carrera, en tres minutos Heras hace cálculos mientras Casero se prepara para la defensa de su lidera to

Primer día de descanso en la Vuelta. Día de reflexión. Jornada para airearse en las calles pirenaicas de Andorra La Vella, bajar unos kilómetros en bicicleta en dirección hacia Zaragoza, sentarse tranquilo ya en el hotel por primera vez en diez días y mirar la clasificación. Unos no la quieren ni ver (Zülle, Olano). Otros, como Igor González de Galdeano o el líder Ángel Luis Casero, la observan con la incertidumbre que se siente antes de acercarse a Asturias (los Lagos de Covadonga y el Angliru) sin ser un escalador. Y otro, Roberto Heras, la mira por el derecho y por el revés, saca la calculadora y dice: "Tres minutos".Es la ventaja que necesita atesorar para llegar a la contrarreloj de Madrid holgado. Es el tiempo que separa la historia (el Kelme, pese a sus años en el ciclismo, nunca ha ganado una gran vuelta) de una colección más de fotos heroicas pero sin catar el pastel, es decir, el maillot amarillo, o el jersey oro que lo denominan ahora, en la Vuelta de las novedades.

La Vuelta ya es cosa de cuatro, o de dos. Según los gustos. Entre Casero y el cuarto (Ullrich) existe un hueco de 2.21. Con tres etapas de montaña por disputarse y una contrarreloj en el último día, cualquier posibilidad resulta válida. De hecho, por eso el alemán sigue en carrera, porque alberga alguna esperanza de ganar. En el seno de su equipo se han alentado los rumores de que Ullrich quiere irse. Pero hoy acudirá a la salida en Zaragoza. En realidad, si él realmente tiene la mente puesta en Sydney, la etapa de hoy, totalmente llana y con 131 kilómetros, no le supone más que un entrenamiento con dorsal. Más adelante, ya se verá. Según dice, el debate sobre su continuidad en la Vuelta sigue abierto. Día a día se lo planteará.

Quien no tiene dudas es Casero. Se vistió de amarillo en Arcalís, aunque habría preferido esperar unos días más "para no desgastar tanto al equipo", e irradia seguridad en sí mismo. Proclama que se siente "un líder sólido", que es un ganador de la Vuelta en potencia, que cada vez sube mejor la montaña (este año se ha preparado específicamente en los Pirineos y ha bajado un par de kilos, hasta 69) y que sólo teme a Heras por el equipo que tiene detrás y porque "es agresivo". Dice que él no hace cálculos, que eso es función de quienes le persiguen. Pero se pregunta: "¿Estarán el equipo Kelme y Heras todos los días en condiciones como para acabarme sacando tres minutos?". Él tiene la corazonada de que no.

Tres. Es el número mágico. Vicente Belda, el director de Heras, también lo maneja. "Para ganar la Vuelta, la cifra con la que Roberto debería llegar a Madrid es con dos minutos y medio sobre el segundo, si es que es un contrarrelojista como Casero o Igor. Pero tres minutos, mejor; para ir tranquilos". Allí, en la última etapa les esperarán 38 kilómetros contra el cronómetro. La estrategia del Kelme no cambiará. Siempre al ataque, lanzando corredores por delante para allanar el camino a Heras en la montaña. La teoría de Belda se resume así: "La subida a los Lagos será violenta, Heras sacará unos segundos. De la etapa del Angliru, la más dura de la Vuelta, debemos salir con varios minutos sobre el resto". ¿Y Casero qué? "Le he visto fallar en la montaña esta temporada", responde.

Pasados los Pirineos y después de esta semana anodina que se ha organizado (hoy, en Zaragoza; mañana de nuevo descanso; el sábado, en Santander), el siguiente punto clave de la Vuelta está situado en Asturias. En los Lagos y en el Angliru. Este último puerto es el único nombre propio ante el que se quiebra la voz de Casero. "El año pasado acabé muy mal. Me dio un bajón". Aun así, el líder actual de la Vuelta sólo perdió en aquella jornada 2.33 con respecto a Heras. Para entonces, la carrera ya empezará a pesar en las piernas, y los corredores empezarán a recordar el Tour, y la cantidad de kilómetros que llevan en las piernas. En eso, Casero (por las lesiones que ha tenido) y Galdeano (porque se ha preparado en exclusiva para la Vuelta) llevan ventaja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de septiembre de 2000