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Tribuna:Ni ancho ni ajeno

Molt honorable jalifa

El martes, ni aspirina: la huelga de las farmacias dio muchos quebraderos y dolores de cabeza, pero ya se sabe que cabeza española no piensa sola, y el Gobierno, el de Aznar, ni qué decir; pero, eso sí, socializó la jaqueca. Por fortuna, poco antes, Rosa Díez, ese ángel que el socialismo recría y adiestra en Estrasburgo, voló a Valencia y anunció a los delegados del PSPV: en verdad os digo que sóis los más guapos. Pero los más guapos de la crónica semanal fueron, sin duda, los niños saharauis que ocuparon los escaños de las Cortes, y cómo lucían en la instantánea de EL PAIS, tanto que han puesto a sus eventuales señorías en el album de las más rancias calcomanías. Y es que si el que se va a Melilla pierde su silla, el que se va a Rabat, ¿qué no perderá? Adivina adivinanza, a un lado, en este julio ardiente cómo trepida la actualidad; trepida y chirría en la lucha final del Gran Hermano, y en la lucha final del 35º congreso del PSOE.

Cajas al borde de la (con)fusiónY para asombro de toda la cristiandad, en su último día, este mes abrirá al mundo un escenario de divinidades paganas, héroes rijosos y criaturas de muy imprecisa naturaleza. Por fin, Terra Mítica: patria del ocio y del negocio, destino de turistas y fuente de inspiración y especulación.Si se deciden y entran, háganlo con mucha cautela. Y examinen sosegadamente el método navajero que se gastan: filtraciones de ventaja, achuchones políticos, descalificaciones mutuas, informes parciales de acceso limitado a muy pocos; y sospechas de que el director general de la CAM, pueda canjear su actitud de resistente y la fidelidad de sus consejeros, por un reino, o por la dirección general de la entidad fusionada, ¿o fundida?; y, sin embargo, hace dos años, Juan Antonio Gisbert se mostró poco o nada propicio a la presumible fusión, por el desempleo que podría originar, según ciertas confidencias; sospechas de que las prisas de la Generalitat respondan a manipulaciones poco honorables y menos diáfanas; sospechas de que se estén utilizando los viejos fantasmas del enfrentamiento entre Alicante y Valencia. Sospechas, filtraciones, achuchones, descalificaciones, que distorsionan y empañan las ventajas o desventajas, para los más y no para el privilegio, de una delicada y costosa operación, en la que apenas si se cuenta con la clientela que les da sentido y una pasta gansa, a las humanitarias instituciones de ahorro. Y los estudios de las empresas Boston Consulting (CAM) y Arthur Andersen (Bancaixa), aún con esos pelos.

Glorias marruecas

En medio de tanta confusión, el congreso sindical de la CAM, con una representación del 64% -CC.OO se pronunciará, posiblemente, en unos días-, tras denunciar las injerencias del Consell, llegó a conclusiones muy afiladas: pérdida de más de 2.000 puestos de trabajo y cierre de 300 oficinas. Juan Galipiesto, delegado de UGT lo dijo muy sencillamente: En este asunto priman los criterios políticos y no la demanda social. Empleados y usuarios lo tienen crudo. De continuar así, la hipotética fusión de las cajas va a resultar más explosiva que la fusión de los núcleos de hidrógeno y litio. Para atemperar la gresca, los rectores de las Universidades de Valencia y Alicante, sobre el principio de la autonomía universitaria, han firmado un convenio de colaboración, abierta al resto de los centros académicos, en materia de investigación y docencia. Y mientras la bicéfala delegación valenciana se disponen a asistir con sus dos portavoces al congreso federal del PSOE, José Luis Abalos, con 52 votos, y Cipriá Ciscar, con 31, y alguno más que caerá de los indecisos ausentes, el president Zaplana regresaba de Marruecos, con la púrpura de una impecable visita institucional, aunque de muy vaporosos y embarullados resultados, en tan "altísima ocasión", y también con el más codiciado de los trofeos: una foto con el rey Mohammed VI. Si una puerta se cierra, en Madrid, Rabat bien vale una misa. Molt honorable jalifa es toda una prenda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2000