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La fiscal pide que se ratifique la pena de cinco años contra el neonazi Varela

La fiscalía solicitó ayer que la Audiencia de Barcelona confirme la pena de cinco años de prisión impuesta al propietario de la Librería Europa, Pedro Varela, por haber difundido y distribuido durante años ideas revisionistas que negaban el holocausto judío. La fiscal considera que no se condenó a Varela por ser librero, sino porque en el establecimiento se encontraron miles de ejemplares de publicaciones, fotolitos y otros materiales "en cantidad y calidad suficiente" para ser distribuidos a todo el mundo.

Alusiones y "recochineo"

Varela, ex presidente del disuelto grupo nazi Círculo Español de Amigos de Europa (Cedade) fue condenado en noviembre de 1998 por el Juzgado de lo Penal número 3 de Barcelona a penas de dos y tres años de prisión por los delitos continuados de apología del genocidio e incitación al odio racial, respectivamente, en la primera condena de este tipo dictada en España.Sin embargo, la Audiencia de Barcelona cuestionó la constitucionalidad del artículo 607.2 del Código Penal por el que Varela fue condenado -al considerar que podría vulnerar el derecho a la libertad de expresión-, pero el Tribunal Constitucional ordenó que se tramitara primero el recurso contra la condena, y eso es lo que ocurrió ayer. Tras esa vista, la Sección Tercera de la Audiencia puede optar ahora por dictar sentencia -confirmando, rebajando la pena o incluso absolviendo a Varela- o bien instar de nuevo al Constitucional para que se pronuncie sobre la inconstitucionalidad de ese artículo, como reclamó ayer de nuevo la defensa del propietario de la librería.

Su abogado, José María Ruiz, que había sido el último presidente que tuvo Cedade antes de disolverse en 1994, aseguró en la vista de ayer que Varela sólo era un librero al que se condenó sin pruebas y "por lo que fue, no por lo que hizo". La defensa calificó de "escandalosa" la sentencia condenatoria y explicó que todo el material intervenido en su día por la policía correspondía al fondo de Cedade, que fue donado a Varela, y que sí estaba en la librería era porque ésta se utilizaba como almacén.

Sin embargo, las acusaciones particulares, ejercidas por SOS Racismo y por la comunidad israelí de Barcelona, reclamaron que se confirmara la condena porque durante el juicio quedó demostrado que Varela difundió a todo el mundo esas ideas neonazis a través de publicaciones y libros y porque la librería se había convertido en el último santuario de este tipo que existía en Europa, puesto que llegaban peticiones de compra de todo el mundo. Ante ese vacío legal, explicaron la fiscal y las acusaciones, se introdujo en el nuevo Código Penal el delito de apología del genocidio y Varela sabía, por la carta de un abogado que se encontró en la librería, que a partir de su entrada en vigor en 1996 se castigaría penalmente la distribución y difusión masiva de esas publicaciones revisionistas. Hasta entonces España era uno de los escasos países europeos en los que la ley no castigaba estos hechos.

Cuando los Mossos d'Esquadra registraron la librería en diciembre de 1996 se incautaron de 21.000 ejemplares de 121 libros o revistas distintos, según recordaron ayer las acusaciones. Entre ellos, uno escrito por Varela titulado El mito o timo de Anna Frank, en el que se afirma que la niña judía no murió en un campo de exterminio, sino por el tifus. Un documento que fue distribuido a países de todo el mundo. "Eso si que es ofensivo y delictivo", afirmó el abogado de SOS Racismo, Jordi Galdeano, mientras que la defensa afirmó: "Negar la autoría de un diario es sólo la opinión de un historiador, que es lo que era Varela y algo que no puede cuestionar un tribunal".

La fiscal Ana Crespo calificó de "recochineo" y de "alusiones sangrantes" algunos argumentos del abogado defensor y leyó distintos párrafos de esas publicaciones en las que, por ejemplo, se compara a los judíos con las ratas. La defensa concluyó su informe afirmando que el destino de Varela sólo está "en manos del tribunal y de la Providencia" y anunciando que si su cliente "tiene que ir a la cárcel, irá". Varela no asistió a la vista de ayer por encontrarse de viaje en Austria.Durante la intervención de la fiscal, la magistrada ponente del caso, Ana Ingelmo, realizó numerosos gestos de reprobación a sus argumentos con frases que fueron oídas en la sala o con movimientos de la cabeza. Esta magistrada, que ayer acudió a la vista con numerosos expedientes judiciales de otros casos para revisar, había sido recusada por SOS Racismo y denunciada ante la fiscalía por supuesta prevaricación, pero ambas iniciativas fueron rechazadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 2000

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