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Bono matiza que la mayoría sólida que reclama no tiene por qué ser del 51%

Manteniendo el rumbo que se ha marcado, José Bono amplió ayer su margen de maniobra como candidato a secretario general del PSOE. Aclaró que la "mayoría sólida" que reclama para ponerse al frente del partido socialista no tiene por qué estar formada por el 51% de los delegados al 35º Congreso, como había dicho en otras ocasiones. "No quiero ponerle cifras; una mayoría sólida es algo que todo el mundo visualiza como tal", afirmó. Pero quiere ganar a la primera: "Aceptaré el método, pero no seré candidato en una segunda vuelta".

Bono se batió anoche el cobre de su candidatura a la secretaria general del PSOE ante 45 de los 74 delegados del PSC, una audiencia entre la que ninguno de los cuatro aspirantes tiene un apoyo mayoritario. Hoy lo hará la guerrista Matilde Fernández y mañana José Luis Rodríguez Zapatero.La apuesta de Bono es presentarse ante los delegados como el único candidato que tiene a sus espaldas una trayectoria de cinco victorias electorales por mayoría absoluta, una obra de gobierno en marcha en la comunidad autonóma que preside y, por lo tanto, mucho que perder en esta batalla. Resultaría "complicado" continuar como presidente si no sale elegido secretario general, admitió.

Por eso Bono subraya que la suya es una apuesta fuerte. "Sin mayoría sólida no aceptaré ser secretario general", aseguró. Después matizó, a preguntas de los periodistas, que no hace falta, necesariamente, el voto del 51% del congreso. Un apoyo del 49% de los delegados frente a una minoría del 47% y un 4% de blancos o nulos no sería una mayoría sólida. En cambio sí podría serlo frente a minorías del 10% o 15% y desde luego no sería cuestión entonces de ser esclavo de apriorismos numéricos.

La decisión de jugar fuerte lleva a Bono a rechazar una elección en segunda vuelta. Una segunda votación, explicó, significaría que se habría llevado a cabo una primera sin mayoría absoluta. Y eso choca contra la necesidad que el PSOE tiene, según él, de una dirección "con autoridad, autónoma y con fortaleza política". Si los delegados dispersan el voto y con eso llevan al congreso a elegir al secretario general en una segunda vuelta habrá, en opinión de Bono, "una dirección hipotecada, fruto de pactos y componendas". Y abocará a la "sindicación del voto", a la formación o consolidación de "familias y clanes".

Por otra parte, el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, reiteró ayer su apoyo a la candidatura de Bono por ser, en su opinión, el único con un discurso político claro y con garantías para ganar las elecciones generales.

Vázquez insistió en que el nuevo secretario general debe ser también el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno y asumir el "liderazgo" del partido para definir la estrategia política de los próximos años, ya que un secretario general "provisional" supondría "entrar en una cuesta abajo" y condenar al PSOE al "ostracismo político". Reiteró además que las bicefalias no se han demostrado válidas y que ahora "lo que hace falta es un Hércules que corte las cabezas al gigante Gerión". Vázquez no acudirá como delegado al congreso porque coincide con la boda de su hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de julio de 2000

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